La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, comienza el último curso político de esta legislatura comunitaria sin desvelar sus intenciones a futuro; si quiere repetir en el puesto, tendrá que asegurarse en los próximos doce meses el favor del Partido Popular Europeo (PPE), el de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE y el de la Eurocámara.

Hasta el momento, la estrategia de la alemana ha sido dejar que sus acciones hablen por ella y mantiene un perfil activo en la escena internacional con, por ejemplo, un desplazamiento en pleno agosto a Eslovenia para mostrar solidaridad y ver cómo la Unión Europea (UE) podía ayudar frente a las inundaciones.

Al mismo tiempo, es discreta en polémicas como la que estuvo a punto de hacer descarrilar una pieza clave de su Pacto Verde, la Ley de la Restauración de la Naturaleza de cuya negociación se borró su familia política, el PPE y sobre la que apenas hizo una breve mención en una rueda de prensa mientras uno de sus vicepresidentes ejecutivos, Frans Timmermans, la defendía a capa y espada en la Eurocámara.

Discurso del Estado de la UE

Sin hacer ruido, la alemana ha llegado a la cuenta atrás a su anual discurso del Estado de la UE -que pronunciará el próximo 13 de septiembre en el Parlamento Europeo, el último de la legislatura- sin dar pistas de si quiere repetir en el cargo.

No ha sido un curso sencillo entre ella y los populares en el Parlamento Europeo, que se sienten algo abandonados al ver cómo Von der Leyen se ha abierto a políticas de cariz socialdemócrata y verde para asegurarse un apoyo suficiente en la Eurocámara.

Von der Leyen no acudió a varias reuniones programadas con los eurodiputados del PP europeo en el primer semestre de 2023 y mantiene una relación tensa con su compatriota Manfred Weber, que preside el grupo y el partido y busca reorientarlos más hacia la derecha para ganarle terreno a los conservadores de cara a las elecciones de 2024.

A comienzos de año Weber había dejado caer el nombre de la actual presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, pero su entorno señala que nunca fue intención de la maltesa presentarse a la carrera interna en el PPE.

Ahora, y a la espera de que se pronuncie, suenan entre sus colegas los nombres de los primeros ministros de Croacia, Andrej Plenkovic, y Letonia, Krisjanis Karins, los dos enviados de los populares para negociar en 2019 el reparto de altos cargos que acabaría aupando a Von der Leyen a jefa del Ejecutivo comunitario.

Futuro

Dos fuentes del PPE y de su grupo en la Eurocámara tienen la mirada puesta en el próximo discurso del Estado de la UE en Estrasburgo (Francia), donde -creen- podría dar alguna indicación de sus intenciones, si bien otra fuente opina que es un momento demasiado institucional hacer su anuncio.

Incluso los más críticos en su familia política reconocen que "si ella se lanza será muy difícil una candidatura alternativa", pero advierten de que "nadie" le puede dar garantías absolutas de que el puesto es suyo si da el paso.

"La cuestión no es si lo hará, es cuándo lo hará", cree por su parte otra fuente europea, que opina que a Von der Leyen le interesa más ser reconocida como "la presidenta" que como "la candidata" y por eso le conviene esperar lo máximo posible.

Fechas

El congreso del PPE en el que se votará al cabeza de lista para los comicios tendrá lugar, en principio, en marzo de 2024; tres meses después, las encuestas apuntan a que los populares ganarán las elecciones europeas y tendrían la voz cantante para colocar a uno de los suyos al frente de la Comisión.

Von der Leyen tendría entonces que ganarse el respaldo de un Consejo Europeo que ha cambiado mucho desde que la nominó en 2019; mientras que Finlandia o Suecia han virado de primeros ministros socialdemócratas a populares, su país de origen ha pasado de manos de Angela Merkel al socialdemócrata Olaf Scholz.

El respaldo de Scholz a Von der Leyen para reeditar el cargo figura en el acuerdo de coalición germano, pero la maltrecha relación de Scholz con sus socios verdes y liberales podría jugar en contra.

Alianzas

Otra clave estará en la italiana Giorgia Meloni, cuyo partido, Hermanos de Italia, votó en contra de Von der Leyen en la Eurocámara en 2019 y tendrá ahora que recalibrar sus alianzas.

Y es que también en 2024 será esa la prueba de fuego de Von der Leyen: un voto en el mes de septiembre donde la Eurocámara recién salida de las elecciones -para la que todas las encuestas apuntan a un crecimiento de la extrema derecha y un menguante aunque resistente centro del tablero político- tendrá que validar su nominación.

En 2019, cuando ganó por apenas nueve votos, las cámaras captaron su suspiro de alivio. La carrera vuelve a empezar ahora.