Varices y molestias en las piernas: síntomas de alertaVaritek
Cuando se habla de varices, la imagen más habitual es la de venas abultadas y visibles en las piernas. Sin embargo, los especialistas recuerdan que la enfermedad venosa no siempre se manifiesta de forma externa. En muchos casos, los síntomas aparecen mucho antes de que las varices se hagan visibles. Y, en otros, ocurre justo lo contrario: hay varices evidentes, pero sin molestias, lo que lleva a pensar erróneamente que se trata solo de un problema estético.
La insuficiencia venosa crónica puede presentarse de formas muy distintas y, precisamente por eso, pasa desapercibida con frecuencia. Sensaciones que se normalizan en el día a día pueden ser, en realidad, las primeras señales de un problema circulatorio. Por eso, incluso cuando las molestias son leves o las varices visibles parecen solo estéticas, conviene prestar atención médica: la insuficiencia venosa es progresiva y, si no se trata, puede derivar en complicaciones serias como úlceras o trombosis.
La insuficiencia venosa crónica puede presentarse de formas muy distintas.
Síntomas frecuentes que no hay que ignorar
Entre los síntomas más habituales de la insuficiencia venosa, incluso cuando no hay venas visibles, se encuentran la sensación persistente de piernas cansadas o pesadas, la hinchazón —especialmente en tobillos y pies—, la pesadez o el dolor al final del día, los calambres nocturnos, el hormigueo o picor en las piernas, la sensación de calor o tensión en la piel, los cambios cutáneos y el empeoramiento de las molestias tras muchas horas de pie o sentadas.
Los especialistas explican que estos síntomas suelen intensificarse en épocas de calor o al final de la jornada laboral y que, en muchos casos, mejoran al elevar las piernas, un indicio claro de su origen venoso.
Cuando hay síntomas, pero no se ven varices
Una de las razones por las que pueden aparecer molestias sin que existan varices visibles es que el problema no siempre se localiza en las venas superficiales, que son las que se aprecian a simple vista. En muchos pacientes, la alteración está en venas profundas o internas, que no se ven desde el exterior, pero desempeñan un papel clave en la circulación.
Cuando estas venas no funcionan correctamente, la sangre se acumula en las piernas y provoca cansancio, hinchazón o pesadez, aunque la piel tenga un aspecto aparentemente normal. Es decir, puede haber insuficiencia venosa con síntomas claros sin que existan varices visibles, lo que retrasa con frecuencia el diagnóstico.
Cuando las varices se ven, pero no molestan
No siempre la apariencia de las varices refleja el grado de malestar. Muchas personas tienen venas abultadas o retorcidas en las piernas y, sin embargo, no sienten dolor, hinchazón ni otros síntomas habituales. Esta situación genera la falsa impresión de que se trata solo de un problema estético y que no requiere atención médica.
Tratamiento de varices con escleroterapia.
Los especialistas recuerdan que la presencia de varices visibles indica que el sistema venoso ya está afectado, incluso si no causa molestias inmediatas. La insuficiencia venosa es una enfermedad progresiva: con el tiempo, esas venas pueden volverse más dolorosas, la piel puede presentar cambios y aumentar el riesgo de complicaciones, como inflamación, trombosis o úlceras. Por eso, aunque no duelan, las varices visibles son una señal de alerta.
Revisar la salud venosa, una recomendación común
Por este motivo, tanto si existen síntomas sin varices visibles como si hay varices evidentes sin molestias, la recomendación médica es la misma: revisar la salud venosa. Un diagnóstico adecuado permite conocer el estado real de las venas y decidir si es necesario actuar o realizar un seguimiento.
Esta valoración se realiza mediante una ecografía Doppler, una prueba indolora que permite estudiar tanto las venas superficiales como las profundas y localizar el origen exacto de la insuficiencia venosa.
ESCUCHAR LAS SEÑALES DEL CUERPO
No normalizar el malestar ni restar importancia a la presencia de varices visibles es el primer paso para cuidar la salud venosa. Informarse y realizar una valoración médica permite detectar problemas a tiempo y optar, si es necesario, por tratamientos cada vez más precisos y menos invasivos.
Más información sobre diagnóstico y salud venosa en www.varitek.es
Tratamientos ecoguiados: precisión y personalización
En el tratamiento de las varices también existen diferencias importantes. Aunque hoy se habla de forma general de varices sin cirugía, no todos los procedimientos se realizan con el mismo nivel de precisión ni están indicados para todos los casos.
Desde centros especializados como Varitek recuerdan que los tratamientos ecoguiados, realizados por radiólogos intervencionistas, permiten tratar la vena enferma directamente desde su origen, con control por imagen en tiempo real. Este enfoque, menos extendido, resulta especialmente útil en varices internas o en casos más complejos como varices reaparecidas después de cirugía.
Gracias a esta técnica, los tratamientos se realizan mediante pequeñas punciones, sin incisiones ni ingreso hospitalario, y permiten al paciente retomar su vida normal de forma inmediata. Además de eliminar las varices visibles, ayudan a aliviar síntomas como las piernas cansadas o la hinchazón, mejorando la calidad de vida.