La migraña es mucho más que un dolor de cabeza; es la tercera enfermedad más común y la patología neurológica más frecuente en los servicios de Atención Primaria. Además, afecta mayoritariamente a las mujeres -tres veces más que a los varones- en edades comprendidas entre los 15 y 49 años, una etapa que suele coincidir con una situación de gran productividad académica/laboral y desarrollo familiar.

Es una enfermedad invisible, aunque sea una patología que provoca una gran discapacidad. Y es que un paciente con migraña desde la adolescencia de tipo crónico, con más de 15 días al mes de crisis, llega a perder hasta 20 años de vida.

Aunque la migraña afecta a todos los ámbitos de la vida, social y familiar, es a nivel laboral donde tiene un mayor impacto, “a pesar de ello, esas personas presentan un bajo absentismo, ya que suelen acudir a trabajar sufriendo tremendos dolores de cabeza y no pudiendo realizar su trabajo en condiciones; quieren estar en su puesto de trabajo de forma presencial para no ser estigmatizadas”.

Así lo pusieron de manifiesto los especialistas participantes en el I Seminario Lundbeck de Migraña, La Vida Interrumpida, celebrado recientemente en Sevilla, “porque la migraña interrumpe duramente la vida de las personas que tienen la desgracia de padecerla y también de todo su entorno”, reconocieron. El tema no es baladí; en el Estado, esta enfermedad neurológica afecta a más de cinco millones de personas, siendo la primera causa de discapacidad en mujeres jóvenes.

Los participantes en el encuentro, la doctora González Oria, Inmaculada Matín, paciente, Eva Perea, Porta Etessam y Pozo Rosich. Cedida

Ansiedad

La doctora Carmen González Oria, del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, reconoció que la migraña puede suponer retrasos en los embarazos, tomar la decisión de no tener hijos o reducir el número de los deseados; estos pacientes presentan ansiedad anticipatoria de la crisis, a veces no gestionan bien el dolor y, si las crisis son frecuentes, pueden tener comorbilidad psiquiátrica asociada con una merma de bienestar personal. Por otro lado, sus parejas tienen más ansiedad que la población general”.

Al elevado coste personal, familiar y social que acompaña a la migraña se añade el económico. Según estudios europeos, los costes directos e indirectos atribuibles a la migraña se sitúan en 111.000 millones de euros, mientras que el coste medio anual de la migraña por persona se estima en 1.222 euros, de los que el 93% corresponde a costes indirectos, como la pérdida de productividad.

“Las empresas deberían tener en cuenta las necesidades de los trabajadores con migraña. En otros países europeos las compañías disponen de un lugar donde el migrañoso puede descansar un rato mientras le hace efecto el tratamiento, pero eso en España no existe”, sostuvo el doctor Jesús Porta-Etessam, jefe de Sección de Neurología en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Y es que el propio entorno laboral puede contribuir a agravar la migraña (estrés, ruido, falta de descanso, uso continuado de pantallas o mala iluminación), sin embargo, el 70% de las empresas rechazan las solicitudes presentadas por sus empleados para modificar sus condiciones de trabajo a consecuencia de estas cefaleas extremas.

El doctor Porta-Etessam, con el fin de evitar la cronificación de la enfermedad habla de la importancia de las medidas de higiene de sueño y de estilo de vida adecuadas, con un buen descanso nocturno y una vida ordenada, así como evitar la automedicación.

Diagnóstico tardío

La especialista Patricia Pozo-Rosich, jefa de Neurología del hospital Vall d’Hebron, explicó que hay tratamientos para la migraña, pero recalcó que la clave está en saber cuál es el más adecuado para cada paciente, “porque la mitad de estos pacientes se automedican con analgésicos sin receta, lo que puede ser el desencadenante de la cronificación”.

Además, la neuróloga criticó el retraso diagnóstico que tienen estos pacientes: “Ellos no siempre consultan, pero cuando se deciden a hacerlo, los propios médicos muchas veces no les hacen caso. Entre los neurólogos se da igualmente una falta de interés sobre esta patología y también hay escasez en profesionales que se dedican a ella. Todo esto conlleva a que no se priorice la patología en el sistema sanitario”.

La experta llamó la atención sobre la necesidad de que tanto “Atención Primaria como Especializada realicen un diagnóstico y tratamiento adecuado y en el momento necesario para lo que es fundamental también la educación del paciente con migraña, que es un problema de salud pública.

“Hay que concienciarles para que limiten el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroides y paracetamol, por sus efectos adversos digestivos”, apuntó. En su opinión, los anticuerpos monoclonales anti-CGRP son un tratamiento diseñado para la migraña, pensando en su fisiopatología, además de ser rápido, eficaz y tolerable, garantizando la adherencia al tratamiento. Han supuesto un antes y un después para la migraña”, sentenció.