Es bien sabido que las coordenadas del PNV ni siquiera se acercan a todo aquello que huela a movimientos recentralizadores en el Estado español. Es una actitud que está en las antípodas de lo que propugnan desde la formación con sede en Sabin Etxea. Menos, si cabe, si lo que está ahora en el centro de la actividad política estatal son las negociaciones para la investidura del socialista Pedro Sánchez. En todo caso, y ante las amenazas que aseguran advertir en el horizonte, el responsable de Innovación Política del EBB del PNV, Xabier Barandiaran, aseguró ayer JUEVES nuevamente que durante los últimos años, “se ha impuesto una tendencia recentralizadora” en el Estado, unos movimiento que no piensan aceptar ni de lejos.
Estos son mensajes que vienen de Madrid, y que en ocasiones llegan a empapar las declaraciones de los principales líderes políticos. Aconteció en torno a la nueva Ley de Vivienda, esa para la que el PNV votó en contra –y advirtió sobre sus claras invasiones competenciales– y que meses después fue también recurrida por el Parlament de Catalunya –a propuesta de ERC y Junts y con el apoyo de la CUP, aunque inicialmente los republicanos optaran por darle su beneplácito en el Congreso–. Pues bien, Barandiaran, en una entrevista en ETB1, afirmó que la tendencia parece haber llegado para quedarse. “Vemos que el Estado español tiene una tendencia recentralizadora” a la que, en su opinión, “hay que hacer frente” desde Euskadi, ya que, “la gravedad del contexto no puede tapar otros debates que son fundamentales”. Incluso, hasta llegar a hacer peligrar los cinco votos de los jeltzales en el Congreso de los Diputados, que son clave para Sánchez. “Si en el proceso de negociación de la investidura de Pedro Sánchez el Gobierno español quiere servirse de la gravedad de la situación y de prácticamente una inexorabilidad, el PNV debe actuar con rigurosidad y con diligencia, por lo que no vamos a aceptar esa tendencia recentralizadora”, profundizó.
El dirigente jeltzale apeló a la “discreción” como guía para llevar a cabo las negociaciones entre PNV y PSOE. Los socialistas ya saben cuáles son las principales reclamaciones de los jeltzales para que Sánchez amarre el sillón de La Moncloa: además de abordar la amnistía con ERC y Junts –un posicionamiento que el PNV deja en manos de las formaciones soberanistas catalanas– , entran en juego aspiraciones como el reconocimiento de la nación vasca, la bilateralidad con Euskadi para respetar sus competencias y su lengua, y otras cuestiones del día a día que afectan a los vascos. El plazo límite fijado –27 de noviembre, dentro de un mes– aún se ve lejano. Pero si hubiera un acuerdo PSOE-PNV, este se dará a conocer “cuando se apalabre y sea firme”, apostilló Barandiaran. “Estamos negociando, y cuando se acuerde lo negociado, estaremos en disposición de presentar lo acordado con claridad”, ha añadido.
Papel mojado
Abordar una negociación es una cuestión que tiene múltiples aristas. De ellos también son sabedores desde Sabin Etxea. Empezando por los temas que se presentan encima de la mesa para estos próximos cuatro años a cómo se terminan materializando. Tan solo es necesario atenerse a lo sucedido esta misma legislatura, en la que el presidente español no ha cumplido lo pactado de antemano. “Las cuestiones que hay que hablar no son tan solo las que se plasman en papel y en acuerdos”, sino que, según remarcó, “debemos ver en qué cultura política nos relacionamos, porque, de lo contrario, lo que puede suceder es que, como ya ha ocurrido muchas veces, se escriban cosas en papel, pero luego no se cumplan, por lo que estableceremos condiciones para que se cumpla lo acordado”. Además, Barandiaran realizó un llamamiento directo a Sánchez. Este habría “prometido muchas cosas que se han quedado ahí. Por eso digo que no es importante solo lo que se escribe en el papel, sino la cultura política de base que hay. Por lo tanto, debemos actuar con claridad y diligencia ante los ciudadanos, y luego estructurar las condiciones para que se cumpla lo prometido, ya que, de lo contrario, es en vano”.
En cuanto al panorama que se avecina en Euskadi, pendiente de si el lehendakari activa el botón de la llamada de las elecciones autonómicas –que deberían de celebrarse en la primavera el año próximo, al menos así lo marcan los tiempos–, desde el PNV siguen insistiendo en que esta es una prerrogativa del lehendakari Urkullu y los jeltzales “apoyarán la decisión que tome”, sea en sentido que sea, si bien los caminos en el Estado y en suelo vasco pueden llegar a entrelazarse. Dicho de otro modo, “lo que suceda en Madrid, de alguna manera va a aclarar el escenario”, si bien “mientras no se esclarezca lo que está sucediendo en Madrid, este debate es secundario en estos momentos”.