A una semana de constituirse las Cortes, las negociaciones para configurar la Mesa del Congreso cogen impulso y mientras el PSOE pone el foco en la “pluralidad”, mirando a los grupos soberanistas, para conseguir retener la Presidencia de la Cámara, el PP insiste en que su victoria el 23-J debe reflejarse en su equilibrio de fuerzas. El órgano de gobierno de la Cámara Baja es clave al ser el Congreso la tercera institución del Estado y además su composición en la sesión del 17 de agosto dará pistas sobre los movimientos que están haciendo unos y otros para sacar adelante la investidura de sus respectivos candidatos.

De momento, Sumar y el PSOE están incidiendo en que la Mesa tiene que ser plural y progresista, reflejando la gran mayoría social que salió de las urnas en las generales, y apelando así a las fuerzas nacionalistas de cara a una eventual investidura de Pedro Sánchez. El PNV y CiU –uno de los antecedentes de Junts– ya han tenido en otras legislaturas un asiento en la Mesa de la Cámara, no así ERC.

Muy explícito al defender que los grupos minoritarios estén en la Mesa del Congreso fue miércoles ayer el líder de los socialistas valencianos y expresidente de esta comunidad, Ximo Puig, porque cree que eso reflejaría mejor la realidad “abierta y progresista” de España y las “distintas miradas de nacionalidades y regiones” que hay en el Estado.

También en esa línea, la expresidenta de Baleares Francina Armengol, que acudió al Congreso a presentar sus credenciales como diputada, dio por hecho que habrá esa diversidad en la Mesa, en cumplimiento de lo expresado por la mayoría del electorado. “Dijo clarísimamente que quiere progresar y no quiere una involución. Tendremos una Mesa plural”, certificó.

Socios

Desde Sumar hablan también a las claras de incluir a los nacionalistas, como señaló su portavoz, Ernest Urtasun, que insistió en tratar de lograr un acuerdo “con la voluntad de ser socios parlamentarios en la próxima legislatura”.

En esta idea incidió el diputado de la coalición Jorge Pueyo (Chunta), que se estrena en esta legislatura, al subrayar que como aragonesista, cuanto más plural sea el Congreso “más representación territorial hay” y mejor refleja una España en la que caben todos los ciudadanos: “En la que representa el PP y Vox no cabemos la mitad de los españoles”.

Del otro bloque político, el que ostentan PP y Vox, las negociaciones son igualmente discretas, pero los populares sí están haciendo valer que son los ganadores del 23-J y podrían sumar 172 diputados con UPN y si finalmente consiguen atraer a Coalición Canaria. El PSOE alcanzaría 171 escaños con los 31 apoyos de Sumar y el de otras formaciones que están negociando con los socialistas, como ERC y Junts.

Así lo argumentó la portavoz del PP, Cuca Gamarra, quien señaló que van a buscar “la máxima estabilidad” de las mesas del Congreso y del Senado (donde tienen mayoría absoluta) y defendió que el grupo mayoritario (el PP con 137 parlamentarios) tiene que tener reflejo en su composición. Vox mantiene la aspiración de obtener un asiento en el órgano de gobierno del Congreso.

Junts

Enfría las expectativas. El secretario general de JxCat, Jordi Turull, bajó ayer el suflé sobre la marcha de las negociaciones para la posible investidura de Pedro Sánchez. En un escueto tuit, Turull dio a entender que no hay lugar para considerar que las negociaciones con ERC y Junts están avanzando “de forma positiva” como afirmó el portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, que llamó a su vez a mantener la “discreción”. “Primera noticia, al menos en lo que respecta a JxCat”, respondió el dirigente soberanista en la red social.