gasteiz. La kale borroka reapareció en la noche del martes en Araba por segunda vez en lo que va de semana. Esta vez fue un ataque con pintura y piedras perpetrado contra tres entidades bancarias y, en este caso, se saldó con la detención de dos jóvenes presuntamente implicados a los que la Ertzaintza atribuye "antecedentes" en esta lucha callejera.
Pasaban las once de la noche del martes cuando una patrulla no uniformada de la Ertzaintza observó cómo dos personas con la cara tapada y cargados con el mismo material que luego se utilizaría en los ataques se dirigían a las sucursales situadas en la calle Elexondo. Al seguirlos encontraron que otros dos encapuchados ya estaban atacando las sedes de la Caja Vital, el Banco Santander y el BBVA. Tras el alto comenzó la persecución, que se saldó inmediatamente con un arrestado -que, según la Policía vasca, llevaba el rostro tapado y cargaba con pintura y piedras de la vía del tren- al que poco después se sumaría otro presunto atacante, mientras que los otros dos implicados lograron huir.
Las entidades atacadas amanecieron salpicadas de pintura y con algunos cristales rotos; desperfectos menores ante los que tradicionalmente han causado los ataques de kale borroka. Sin embargo, más allá del plano material, en lo político el ataque descubrió un sorprendente cambio de paso de la izquierda abertzale ilegalizada respecto a la postura que había expresado 48 horas antes tras el lanzamiento de un artefacto casero contra la sede del servicio vasco de empleo en Agurain ya que, siendo aquel del mismo corte social que éste, mientras entonces tiró de los principios Mitchell para desmarcarse de un acto que definió como "fuera de lugar" y contrario a su actual estrategia, ayer volvió al discurso tradicional para eludir toda reprobación de lo sucedido y limitarse a denunciar las detenciones exigiendo que "los aparatos de Estado abandonen definitivamente las recetas y medidas represivas" en el "nuevo escenario se ha abierto en nuestro país" para poder así "avanzar en el proceso de soluciones".
La Policía vasca atribuye este rebrote de la kale borroka -son ya una docena de ataques en 2012- a un sector del MLNV que aún defiende esta herramienta como vía para hacer visible que "el conflicto sigue vivo"; o lo que es lo mismo, que no duda en plantar cara a la mayoría de este mundo, que apostó por refrendar el viraje estratégico frente a la violencia según los parámetros definidos en el documento Zutik Euskal Herria.
En libertad La minoría contraria a este cambio de estrategia no ha silenciado su crítica. De hecho, un pequeño porcentaje llegó a pedir que la militancia votara nulo en las pasadas Generales en lugar de elegir la papeleta de Amaiur; un fenómeno que se dejó notar especialmente en pueblos como Amurrio en los que el rechazo al viraje estratégico alcanzó el 20%, doblando el porcentaje crítico del resto de municipios, lo que alimenta la duda sobre las razones que guían esta rebaja del tono en la respuesta de un sector que no quiere tensar la cuerda para evitar que se rompa y alguien "quede atrás", como han reiterado varios de sus dirigentes.
Sea como fuere, los dos detenidos quedaban ayer en libertad con cargos, según confirmó ayer la Ertzaintza a este diario, a la espera de enfrentarse a un juicio en el que diversas fuentes aseguraban que serán acusados de "vandalismo" y no de participar en la estrategia violenta coordinada por ETA, lo que, de confirmarse, supondrá que vean sustancialmente reducida una hipotética condena.