El dinero saudí sigue tocando puertas en el gol
El multimillonario proyecto crea debate y división entre los mejores jugadores
El golf ha vuelto a verse agitado por los planes que llegan de Arabia para poner en marcha un circuito que haga la competencia directa al PGA Tour y al DP World Tour. Hace dos semanas se disputó el Saudi International, un torneo del Asian Tour que atrajo a algunos de los mejores jugadores del mundo con unos grandes fijos por participación. Pero la comidilla y objeto de debate es la amenaza, de momento no concretada, de la Saudi League, una idea que va más allá, que ha contratado a la leyenda Greg Norman como jefe de operaciones y que pretende reunir a 40 jugadores en una serie de doce o catorce torneos en los que se repartirán enormes cantidades de dinero, bien por participación o por las bolsas de premios. Los rumores hablan de que a Bryson DeChambeau le han ofrecido unos 150 millones de dólares por un compromiso de cuatro años, aunque él lo he negado, y algunas voces del PGA Tour aseguran que ya hay 17 jugadores comprometidos con el proyecto saudí.
Esta iniciativa viene sobrevolando sobre el golf mundial desde hace meses y parece que ha creado cierta división entre los jugadores. Algunos, con Phil Mickelson como portavoz de calidad, incluso han denunciado que el PGA Tour no les ofrece suficiente protección ni garantías, pero el sentir general entre los aficionados y en las entrañas del circuito estadounidense es que aquellos que miran con buenos ojos la Saudi League lo hacen solo por dinero, como si ya ganaran poco, y la mayoría de ellos están ya en una fase declinante de su carrera.
En cada torneo se les pregunta a los jugadores su opinión al respecto y los más importantes, empezando por Jon Rahm, han manifestado su lealtad al PGA Tour y eso puede crear fisuras en el proyecto de los árabes. Collin Morikawa confesó ayer que también ha sido tentado, pero “no ha habido nada concreto. En realidad, si lo tienen tan claro no sé a qué están esperando”. En todo caso, esta semana en Riviera va a haber nuevos encuentros de los jugadores con los responsables del PGA Tour y el DP World Tour, que precisamente sellaron una alianza para protegerse de algo que es más que cantos de sirena. Es la llamada del dinero.