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eNTRE las 406 licencias de deporte adaptado que hay en Bizkaia se pueden encontrar otras tantas historias de deportistas. Sus discapacidades psíquicas o físicas no han podido apartarles de un aspecto tan esencial de la vida como es el deporte.

Que los organismos federativos no hayan tomado forma hasta ayer mismo, no implica que los discapacitados no hayan podido disfrutar de su deporte hasta entonces. Uno de los ejemplo más evidentes lo encontramos en la figura de Porfi Hernández. Este bilbaino acarició por primera vez una pala de tenis de mesa hace veinte años, "ya siendo mayorcito", como él mismo explica. Primero jugaba de pie, con una muleta, y después pasó a jugar en una silla, con lo que empezó a tener más éxitos. "Fui segundo de España durante mucho años, como le pasaba a Pulidor que siempre era segundo. Había un granadino que era muy bueno. En toda mi vida sólo le he ganado dos veces en competición", se lamenta Porfi. Durante muchos años ha compaginado el deporte adaptado y el convencional para poder estar en un calendario más amplio de competiciones. Ser un referente a nivel estatal le permitió enrolase en la selección estatal y competir en campeonatos internacionales: "Fue una experiencia dura. Ya era mayorcito y tenía familia, pero siempre cuento que alguna vez llegué a llorar porque no sabía qué hacía yo allí. Fui con el objetivo de ir a los Juegos Paralímpicos de Sídney. Había que participar en competiciones internacionales y puntuar en un ranking para ganarse una plaza. Me quedé a las puertas de los Juegos, entre otras cosas porque no pude competir lo suficiente al no tener esponsorización".

Al quedarse sin el sueño de Sídney, Porfi renunció a volver a la selección estatal y se centró en los campeonatos de Bizkaia, de Euskadi y de España. Cada vez entrena menos tiempo ya que, además de ser médico, es presidente de la Federación vasca de deporte adaptado: "Le dedico mucho tiempo al deporte, pero poco a practicarlo. Lo cual me deja impresionado por los resultados de este año". Y es que el bilbaino se ha proclamado campeón de España en clase 4 y subcampeón en dobles y por equipos. Junto a sus compañeros de Fekoor forma un equipo muy competitivo que también ha arrasado en los campeonatos de Euskadi. Pero a sus 55 años Porfi asegura que ya no se marca objetivos deportivos: "A estas alturas ya no me pongo metas concretas. Lo que pasa es que no puedo vivir sin competir, me encanta".

reina del arco Una trayectoria muy diferente es la protagonizada por la gernikarra Ainara Badiola. Ella se acercó al tiro con arco arrastrada en bromas por un amigo de la cuadrilla hace sólo cinco años. Ponerse delante de la diana activó su faceta más competitiva y se enroló en un club para poder competir. Un entrenador del club Gezi Bide de Derio le animó a probar suerte en las competiciones adaptadas y fue mano de santo.

Al igual que Porfi, Ainara también alterna sus presencia en pruebas de deporte adaptado y en otras de tiro de arco convencional para poder tener la oportunidad de sumar más días de competición. El año pasado ganó el Campeonato de España de arco recurvo indoor y fue subcampeona al aire libre. En agosto fue a Chequia al Mundial y quedó cuarta por equipos y en séptima posición individual. Este año ha quedado subcampeona de España indoor y ya prepara el campeonato al aire libre de junio. Si todo va como lo esperado será convocada para ir en agosto al Campeonato de Europa.

Su dedicación al tiro con arco es obsesiva: entrena cuatro horas seis días a la semana. ¡Y no descuida su empleo en un laboratorio de investigación! Su corta pero intensa carrera deportiva sólo se explica con una vocación sin límites. Pero ella también tiene caro el sueño de los Juegos Paralímpicos: "Están lejos. Al final depende de dinero para viajes, concentraciones, etc. Para ir a los Juegos sólo puntuarán las tiradas de finales de 2011, más el mundial que hicimos el año pasado, el europeo de este año y el mundial del año que viene. Si no puedes ir a esas competiciones por presupuesto no tienes posibilidades de ganarte una plaza". Maldito dinero.