bilbao. ¿Qué se encontró al llegar a Bilbao hace tres años?

Me sorprendió que cuando vine no conocía nadie a un club de 21 años. De un presupuesto de 44000 euros y 14 licencias hemos pasado a 56 licencias y 200000 euros de presupuesto.

¿Y deportivamente?

Deportivamente Bilbao ha sido tradicionalmente la cuna de la selección sub"21 española. Los equipos con poderío económico siempre se han nutrido de Bilbao. La diferencia entre el resto de equipos y nosotros está en los dos americanos que sólo se dedican a esto. A nivel de nacionales estamos hablando del mejor equipo. Nadie tiene más nacionales que nosotros. Mis jugadores son de Bilbao y trabajan en Seur, en la ONCE, o son kalimotxeros... El rival es profesional, con campeones de Europa que sólo se dedican a entrenar y a los que en los minutos finales sus brazos no arrastran una semana de levantar paquetes.

¿Cómo ha sido esta temporada?

Hemos traído jugadores jóvenes con buena proyección que les cueste menos acoplarse al equipo y a la ciudad. Ha sido complicado. Con sólo una derrota da sensación de rapidez, pero posiblemente haya sido el año más duro porque hemos remodelado todo el equipo. Hemos llegado al final de temporada en nuestro momento cumbre de juego. Todo lo que no fuese subir era un fracaso.

¿Cómo es su equipo?

El equipo es joven y competitivo. Ganan de veinte puntos y salen mosqueados de la pista. Es la primera vez que me piden entrenar en junio, julio y agosto. Es un grupo anárquico en el juego, pero son ganadores natos. Físicamente son unos portentos, ambiciosos y, sobre todo, involucrados con el equipo.

¿Será equipo suficiente para la nueva categoría?

Nunca es suficiente plantilla. El equipo estará abajo y jugando para no descender. Lo cierto es que tendremos el cuarto menor presupuesto.

¿Teme la fuga de jugadores a equipos grandes?

Tengo la plantilla renovada por escrito. Me consta que han venido equipos con dinero y los jugadores han valorado el trato de Lagun Aro, de la Diputación y del Ayuntamiento.

¿Qué estructura tienen?

Buscamos jugadores en las marquesinas, en el boca a boca. Pero llega un momento que ya no podemos hacer más. Alguien tiene que mover ficha. Los políticos nos piden que crezcamos más. El trabajo social y deportivo ya está hecho, pero no podemos abarcar más si no tenemos dónde entrenar. El trato que recibimos desde ciertas administraciones no es el correcto, para ellos seguimos siendo los cojos que hacemos deporte para ser considerados personas normales. El problema es que nosotros ya somos personas normales y encima somos deportistas de élite.

¿No le tienta el baloncesto convencional?

Ni me lo pensaría. No hago esto por dinero. A estas alturas no hay nada que me haga abandonar algo en lo que he invertido 13 años de mi vida.

¿Qué hay que cambiar en nuestra sociedad para valorar el deporte adaptado?

Esto implica un cambio de percepción total. Que te falte una pierna no quiere decir que seas discapacitado. Un discapacitado es un político que echa mano de las arcas públicas. Hay dos tipos de personas: los discapacitados y los inútiles. Los inútiles que conozco no tienen valor y corren muy rápido. Tengo jugadores que, en ocho años, sus compañeros de trabajo no se han enterado de que les falta una pierna.