bilbao. Atiende la llamada mientras la doctora Nerín le masajea los pies en el campo base del Annapurna. Los tiene congelados. Juanito Oiarzabal, Carlos Pauner y Javier Pérez -quien no hizo cumbre porque se le estropeó un crampón- intentarán volar mañana a Katmandu en helicóptero e intentar conseguir billetes de avión para regresar a casa el lunes por la noche.
Han sido dos días muy dramáticos con el peor final.
Ya preveíamos lo peor después de dos días y dos noches a 7.100 metros de altura. Tardamos mucho en hacer cima. Queríamos ir por el corredor central, pero había mucho hielo, así que fuimos por la arista este, que el recorrido es más exigente. Por esta vía fue también una expedición internacional además de los coreanos. Y por unas circunstancias o por otras montamos el campo 4 más bajo de lo normal. Hicimos cumbre a las cuatro de la tarde, nos pusimos a bajar y llegó un momento en el que se nos echó la noche encima. Y resulta que los frontales los habíamos metido cuando amaneció en la mochila de Tolo. Tardamos todavía dos o tres horas en llegar al campo 4 sin luz y con los pies tocados. Dos horas y media después mantuvimos contacto con el campo base. "¿Qué pasa con Tolo?" Se había perdido. Al amanecer, a las cinco, todavía no había venido y llegó la preocupación. Tolo llevaba el teléfono satélite y un walkie y se puso en contacto diciendo que estaba totalmente agotado, que no podía dar ni un solo paso y el sherpa metiéndole caña, que tenían que bajar... Se quedó con él, a la intemperie, sin nada, sin agua, sin comida...
Estaba completamente agotado.
No se podía menear. Con esos datos, el sherpa, agotado, se bajó. Nos dijo que Tolo era incapaz de dar un paso y que había que subir a alguien para allí. Pedimos ayuda a la coreana y al equipo internacional, que no llevaba sherpas, y no se preocuparon de nada. Ella pasaba de todo. Ofrecimos 6.000 euros a los sherpas y nada. Vale que los sherpas habían hecho cumbre, pero son sherpas. No hubo ningún momento de solidaridad por parte de nadie. Activamos el dispositivo de emergencia y a las ocho de la mañana llegó el helicóptero pero ya era tarde. Era el B3, que se había posado en la cima del Everest y que casualmente estaba aquí. Pero la montaña se había cubierto de nubes y no fue posible el rescate.
Y ayer ya no se pudo encontrar el cuerpo de Tolo.
Al sherpa que había bajado con nosotros le convencimos a la una del mediodía de que subiera donde él con botellas de oxígeno, un saco de dormir, medicamentos... Tolo había contactado ya con el campo base diciendo: ¿Qué pasa que nadie sube a rescatarme?". Le dijeron lo del helicóptero y que un sherpa estaba subiendo. La clave de esto es que el sherpa no pudo llegar donde él después de once horas andando. Hacía viento, nieve... le mandamos a la muerte al sherpa. Ha aparecido esta mañana. La última comunicación de Tolo con el campo base es a las nueve de la noche: ¡Que me está cubriendo la nieve! ¿Dónde está el sherpa?". Llega la mañana e intentamos contactar con él, pero estaba missing. A las seis ha ido el helicóptero a rastrear la zona, porque Tolo fue capaz de darnos las coordenadas gracias al satélite. Ha hecho tres barridos con Jorge Egocheaga y no le ha encontrado. Ha habido una tormenta de nieve por la noche y su cuerpo ha quedado enterrado. Ese helicóptero nos ha bajado colgados de un cable uno por uno. Los dos sherpas no han querido venir y se han ido andando.
¿Se podía haber hecho algo más?
Sí, te quedas con la sensación de que se podía haber hecho algo más. No acuso a la coreana pero algo de solidaridad podía haber tenido. Podía haber obligado a sus sherpas a subir esas siete horas. Y luego, no debería ser así pero ya está bien. Joder. Porque hay que ser más profesionales y saber cuándo uno se tiene que dar la vuelta y me incluyo yo también. Estamos viendo ya muchos casos de éstos. No somos capaces de darnos la vuelta a una altura y una hora determinada.
¿Qué tal están usted y Carlos Pauner?
Carlos está jodido de las manos y tiene la vista tocada. Yo también tengo los pies mal y también la nariz.