Tribuna abierta

Treinta años mendigando y negociando lentejas

29.11.2020 | 01:15
Treinta años mendigando y negociando lentejas

ANTONIO Maestre es un periodista de izquierda. La semana pasada escribió: "La izquierda tiene que aceptar que es una crítica legítima a Bildu recordarles sus orígenes y las pocas concesiones que han hecho a la memoria de las víctimas de ETA. Sobre todo en una cultura política como la progresista que tiene impregnado el recuerdo lógico y legítimo a la derecha española de sus orígenes franquistas y el nulo recorrido que han hecho en el reconocimiento de las víctimas del franquismo y la condena de sus crímenes. No hay diferencia entre la crítica que hay que hacer desde la izquierda a la memoria y la historia de Manuel Fraga y Arnaldo Otegi. Tanto en la crítica a su pasado como en el reconocimiento de su posterior desarrollo político. Sin adorar, ni mitificar, sin criminalizar y sin abjurar de la importancia de ambos en el reconocimiento de los medios democráticos como el elemento troncal en el que desarrollar su acción política".

El día en el que Arnaldo Otegi anunció el apoyo de Bildu a los presupuestos, Ander Arzac en Radio Euskadi le preguntó asimismo sobre los recibimientos, los conocidos como ongietorris, actos que generan gran tensión. El propio Otegi había dicho en agosto del año pasado que había 250 presos y por lo tanto habría 250 recibimientos. No mostró la menor empatía y llegó a decir que un amigo le había dicho que "el dolor de unos es nuestra alegría". Con semejante carta de presentación no sé cómo se extrañan de que se les critique. La manera como han comenzado en serio a hacer política es un auténtico disparate. No solo por aquel telegrama a Trump contra Hillary sino por su tono jactancioso y desafiante y por no abordar en serio esta asignatura pendiente que se niegan a asumir confiando en la ley de la amnesia colectiva, como con las pintadas que se limpian con acetona. Pero políticamente siguen manchando. No me refiero a los diputados y senadores de Bildu que merecen respeto. Me refiero a su sigla. Sigla que teóricamente abarcaba a EA, Alternatiba y Aralar. Era un buen señuelo, que hoy no existe. Típico de los partidos comunistas que una vez que sacan el jugo a sus compañeros de viaje, acaban con ellos. Bildu, más bien Sortu, sin pistolas, es el heredero directo de ETA y de aquella HB. Es la misma matriz, con métodos diferentes. Les guste o no, así les ven en Euzkadi y en España, y no solo en la derecha y ultraderecha, sino también en Europa. De hecho el Parlamento Europeo les ha pedido tengan un mínimo de decoro con las víctimas. Producen calambre salvo en ese espacio minoritario del mundo de Podemos con quien coincide en el apoyo de todas las dictaduras de izquierda no democrática que hay en el mundo junto a ELA y LAB. Y es en España donde pretenden hacer política dándonos clases a los demás sin que sus comisarios quieran asumir que no pueden meter bajo la alfombra cuarenta años de muertes, secuestros, impuestos revolucionarios y extorsiones de todo tipo hablando en nombre de un pueblo vasco en su totalidad que jamás les dio su representación. No asumen su fracaso, no son creíbles. Tienen que soportar la vieja mochila de los presos como un dogal y pretenden acudir al Congreso como si esa historia de horror no existiera. Y, les guste o no, contaminan todo lo que tocan. Crean tensión en la sociedad, en el PSOE, en los medios. Tienen iniciativas interesantes, abstenciones incomprensibles, propuestas muy demagógicas, pero ingenuamente o calculadamente pretenden hacernos creer que la oportunidad que se les dio con la ley de Amnistía en 1977, cuando vaciamos todas las cárceles y ellos se ocuparon de llenarlas, es un accionar propio de lo que llaman con desprecio el "régimen del 78" cuyo fracaso nos lo atribuyen tratando ahora de ser un PNV bis y actuando con frases ridículamente revolucionarias como las empleadas por Arkaitz Rodríguez (¡¡vaya nivel!!) en la tribuna del Parlamento Vasco como si fuera una barricada.

"Vosotros vais a Madrid a mendigar vacaciones fiscales y nosotros a arrancar derechos sociales y laborales. Os habéis pasado décadas participando en la política española a través del Congreso de los Diputados para sostener el régimen en beneficio de los vuestros. Por el contrario EH Bildu va a Madrid a tumbar definitivamente ese régimen en beneficio de las mayorías y de los pueblos". Ante esta sarta de sandeces impropias de un secretario general de un partido serio, un compañero diputado me decía: "Se arrastran por las alfombras. Lo suyo es la claudicación en toda regla. Una rendición vergonzante. Apoyar a la Casa Real, el ejército, la guardia civil, los fondos reservados€ ¿a cambio de qué? De resolver un problema que han creado ellos: los presos. Ni inversiones, ni competencias, ni nada para Euzkadi. Es que el balance es pavoroso". "Te cortan las piernas, te dan unas muletas y luego te obligan a agradecerles esas muletas que te dieron". "Casi vuelan todo el edificio de EITB y ahora acusan de decisiones en despachos oscuros". Otro me decía: "Bildu no pretende matar al padre al que ni tan siquiera reconoce como tal. Pretende sustituirlo". Al final lo de "independentzia eta sozialismoa" se va a quedar en un "quítate tú para que me ponga yo". Pues sí. Y en acusarnos de envidiosos, celosos, enfermos de cuernitis y cosas parecidas.

Ir a Madrid, además de un vivir yendo y viniendo, también tenía su riesgo. Finalizaban los noventa. Me llama el consejero de Interior Txabi Balza. Le visito en su despacho de Lakua. "Iñaki, tenemos información de un comando que te ha seguido a ti y a tu familia durante tres meses. Lo tienen todo. Eres un objetivo fácil, con repercusión, y te han puesto en lista de espera. En el momento en que decidan atentar contra alguien del PNV, te toca. Te vamos a poner escolta". Y la tuve treces años. También coche blindado en Madrid, un horror. Cambió mi vida diaria. No tengo más que palabras de agradecimiento hacia el Departamento y los muchos magníficos profesionales que tuve. No me quejo. A mi amigo Joseba Goikoetxea, con quien estuve detenido tres días en 1976, lo mataron cerca de casa. A Juan Mari Atutxa lo condenaron a muerte. Y así hasta 853. Oírle, pues, a Arkaitz Rodríguez me subleva.

No se puede vencer a quien no se rinde. El Grupo Vasco negoció la Constitución, el Estatuto, la devolución del Concierto, le pidió al lehendakari Leizaola que volviera del exilio, puso en marcha este país, pactó con quien había que pactar para reforzar el autogobierno, logró junto con otros que se eliminara el servicio militar obligatorio, los gobernadores civiles, inversiones, reconocimientos, apuestas para la industria, la máquina herramienta, la Alta Velocidad, denunciar al rey cuando absolutamente nadie lo hacía, lograr una comisión de investigación para el GAL, trabajar la memoria histórica, denunciar reiteradamente la situación del Valle de los Caídos. Lo que nos decía Juan de Ajuriaguerra: "El pequeño tiene que ser inteligente, tenemos que tener amigos hasta en el infierno, trabajar, trabajar, trabajar, trabajar y trabajar". Lo que Arkaitz Rodríguez llama lentejas, mientras ellos obligaban a los demás a ir al cementerio en su socialización del sufrimiento. Con mi viejo partido y mis compañeros, "folklóricamente", apoyados por los viejillos, jóvenes y emakumes que "equivocadamente" nos votaban me pasé treinta años, ilusionadamente, buscando lentejas. Siendo un traidorzuelo vascongado frente a la vanguardia revolucionaria que ahora nos da clases sobre cómo hacer política en Madrid de la mano de una organización antisistema nacida contra la casta cuyo máximo dirigente, Pablo Iglesias, lo primero que hizo fue adquirir una dacha en Galapagar y es ahora su manager madrileño.

De todas formas hay que poner en valor la intervención de Iñarritu condenado los asesinatos de Salvá, Lluch y Muguruza. Iñarritu viene de Aralar. Tiene otra fibra moral. Mertxe Aizpurua se negó hace poco a condenar las pintadas en el portal de Idoia Mendia. Es de Sortu.

La izquierda abertzale se define hoy como izquierda independentista. Igual pronto recuperan aquello de Partido Comunista de las Tierras Vascas. También les gusta llamarse izquierda transformadora. ¿Transformada de qué? Van a Madrid de la mano de Podemos llevando en su frontispicio que el régimen del 78 es culpable de todo sin decirnos qué paraíso proponen siendo el PNV parte del régimen del 78. Menudo programa. La prudencia, el tacto, la equidad no las tienen en sus prioridades hacia una sociedad que no necesita más ideología y dogmas sino buenas soluciones, aunque de momento apoyarán los presupuestos en curioso acto de adhesión. Vamos bien.

* Parlamentario de EAJ-PNV 1985-2015