Acera, moqueta y Helmut Schmidt

06.09.2020 | 01:10
Acera, moqueta y Helmut Schmidt

Llega la hora de la verdad, de los cambios estructurales, con deseos de innovar y de dar ejemplo, como se ha dado durante la pandemia. No con demagogia y modelos cubanos. El PNV tiene 125 años. El PSE, 136. Saben dónde les aprieta y nos aprieta el zapato. Tiene pinta de que van a ser años duros pero muy productivos

COMENZABA el curso político el pasado lunes y la prensa se hacía eco de ello. DEIA editorializaba con este titular: "Estabilidad necesaria". El Correo se decantaba por el alarmismo y hasta lo hacía con un cierto regodeo: "Imparable número de contagios". La Razón apuntaba a una realidad, aunque no les guste nada: "Más autogobierno en el acuerdo entre el PNV y PSE". Ramón Sola titulaba su análisis en Gara: "Contexto extraordinario, pacto continuista y medidas ocultas" y alababa la presentación en pleno de la candidatura de Bildu para "visualizar la alternativa".

Contexto extraordinario, decía Sola, pero no admitía que si por ellos fuera estaríamos en una crisis institucional de las que hacen época. Gara y Bildu apostaron por hacer las elecciones en setiembre acusando al lehendakari de casi todo por convocarlas el 12 de julio. Lo mismo que Podemos. Hoy estaríamos en pleno rebrote, con muchos alcaldes ayatolás tipo Ordizia predicando las siete plagas, en plena campaña electoral para unas elecciones, como decían, el 27 de septiembre y con media Euzkadi confinada a no ser que ante el panorama de no poder convocarse las elecciones en octubre nos propusieran una Gestora. Hay gentes que se crecen en el caos, aunque acusen a los demás de falta de previsión o delitos conexos como hicieron los sindicatos ante el juez. Afortunadamente el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco desestimó la práctica totalidad de las peticiones realizadas por estos sindicatos de piel fina demandantes contra Osakidetza en el ámbito de la prevención de riesgos laborales durante la pandemia del covid-19. Dijeron los jueces que la gestión de Osakidetza no podía ser calificada ni de insuficiente ni de antijurídica.

Por cierto, conviene señalar que de los 76 municipios de Gipuzkoa en los 26 que han dado más positivos de covid-19, EH Bildu tiene la mayoría en 14, el PSE en 4 y el PNV en 8 (en 4 con Bildu). Datos objetivos que se deberían conocer a la hora de las denuncias demagógicas con algo tan serio y duro.

Y esta es una de las claves de la propuesta alternativa de Maddalen Iriarte al defender su investidura. Desgaste al gobierno en el Parlamento de forma inmisericorde y con propuestas demagógicas, imposibles de cumplir en aguda situación de crisis complementada con acción político-sindical en la calle. ELA y LAB al servicio de una estrategia de erosión. Lo que Ortuzar definió como Acera y moqueta y bastantes años antes nada menos que Lenin lo expresó con meridiana claridad: "Limitar la lucha de clases a la lucha parlamentaria considerada ésta como la forma suprema y decisiva de lucha, a la que deben supeditarse todas las demás, significa de hecho pasarse al campo de la burguesía contra el proletariado". Como se ve, todo está inventado.

La clave estará en el equipo de gobierno y en la dirección del lehendakari ahora con una mayoría absoluta que no ha tenido en ocho años teniendo que soportar que no cumplía el calendario legislativo, cuando, por un voto, la oposición le ha negado sistemáticamente el pan y la sal. Llega pues la hora de la verdad, de los cambios estructurales, de respirar creatividad y cercanía, con deseos de innovar y de hacer muchas cosas y de dar ejemplo, como se ha ido dando durante la pandemia, contando con unos servicios informativos de ETB neutrales, profesionales, plurales y públicos, nunca al servicio de ningún partido como lo están actualmente al servicio de Bildu. Fui el primer presidente del Consejo de EITB y la desinformación que se ha ofrecido ante la tragedia del vertedero de Zaldibar y otras cuestiones sangrantes ha sido de nota. Si la democracia es un régimen de opinión pública, a la democracia vasca se le hurtan continuamente informaciones valiosas sobre hechos y personas que por su continuidad y contumacia deforman la realidad. Y eso es inadmisible. Y que quede claro. Simplemente un Ente Público al servicio de toda la ciudadanía.

Y hablando del vertedero conviene recordar que desde la tragedia se han venido buscando los cuerpos de las dos personas desaparecidas no dejando ni un solo día de hacerlo teniendo en cuenta que se trataba de un desgraciado accidente en una empresa privada cuyas responsabilidades se dilucidarán en el juzgado. Normalmente cuando hay un accidente en el mar o en la montaña, o en cualquier otro lugar, está tasado suspender la búsqueda al cabo de cierto tiempo y, sin embargo, aquí no se ha tenido en cuenta que por decisión del Gobierno Vasco se han seguido buscando esos restos por obligación y para satisfacer a unas familias que lógicamente han agradecido a unos operarios en su trabajo pero que nada hubieran hecho si no hubiera habido una decisión previa del Gobierno Vasco de búsqueda y de pago de esa búsqueda. Sin esa decisión de Urkullu, aquí no se hubiera movido ni un escombro. Conviene decir estas cosas ante la demagogia que ha habido con este asunto suficientemente manipulado y hoy en día en sospechoso silencio.

Hablaba Sola en Gara, asimismo, de gobierno de continuidad como si la continuidad en el bien fuera algo malo y como si solo esa fantasmagórica unión de las izquierdas de la Sra. Gorrotxategi, que el ciudadano no ha avalado con su voto, fuera la panacea de todos los males. Y podría tener razón Sola si dentro de cuatro años este gobierno bipartito se dedica a sestear ante los gravísimos problemas sociales y económicos que tiene por delante. Es la vieja táctica de si estoy yo la cosa es buena y funciona y no importa la continuidad pero es rematadamente mala si yo no estoy. Bildu puede terminar creyendo que porque es la segunda fuerza, la cosa está hecha. De hecho, intentaron una ronda con los partidos que fue atajada por el PNV y el PSE yendo al grano y obviando el teatrillo de otras veces tan del gusto madrileño con sus rondas y paripés. Pero asimismo ha de tener muy en cuenta Bildu que por mucho que vociferen no estarán en sazón si no terminan de hacer su vital perestroika. Felipe González lo vio claro en 1978 y mandó el marxismo del PSOE a los libros de historia. Bildu carece de coraje para hacerlo y sigue sin reconocer el peso de su mochila violenta y creyendo que en los modelos cubanos, nicaragüenses, venezolanos está su modelo de sociedad aupados en un sindicalismo antisistema. Si no es así, que lo digan y no engañen al personal.

Helmut Schmidt, excanciller alemán, a propósito del congreso del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y al despedirse de los suyos les dio una serie de consejos. Los traigo a colación porque es mejor mirar a quienes han sacado su país adelante que a los profetas del desastre. Dijo así:

"La situación socioeconómica general es extraordinariamente grave en la actualidad y el desempleo seguirá subiendo. Con esta situación, debería dar gusto actuar como oposición en Bonn.

Siempre supimos que si nuestra política servía a los intereses del país, también servía a los intereses del SPD. Por eso ganamos cuatro elecciones parlamentarias entre 1969 y 1980, siempre con un 40% largo. El núcleo amplio y firme de los trabajadores, una buena parte del centro burgués y el núcleo amplio y firme de los miembros del SPD confiaban en nuestra dirección y esa confianza se irradiaba a los electores.

Naturalmente, en los 130 años de historia de nuestro partido ha habido rivalidades en muchas ocasiones. Eso seguirá siendo así en el futuro: la democracia parlamentaria es un mercado competitivo. Naturalmente, el deseo de notoriedad y la ambición son impulsos importantes en ese sentido. Pero la ambición no tiene que consistir en hacer carrera, sino en resolver la tarea mejor que lo han hecho otros, sobre todo en el Gobierno de Bonn.

La ambición no debe encauzarse a fabricar nuevos papeles sino en ver y escuchar lo que dice el pueblo, como dice Lutero. Y a decirle la verdad al pueblo, decirle claramente y de forma comprensible que vamos a luchar contra las crisis y explicarle cómo vamos a hacerlo. Y decirle al pueblo lo que no se puede hacer. El pueblo está más que harto de ilusiones y utopías. Hace tiempo que sabe que Alemania está experimentando un profundo cambio socioeconómico.

Para decir esas verdades se necesita la virtud de la valentía. Y como hace falta todo un equipo para ello, se necesita la virtud de la solidaridad. La solidaridad no es sólo un valor sobre el papel. La solidaridad nade tiene que ver con el principio de que una mano lava la otra. La solidaridad se refiere al apoyo mutuo entre todos

Para la virtud de la verdad se necesita la virtud de la razón y la inteligencia. No se vota a un partido nacional que promete cosas poco razonables. Nos votarán si somos creíbles. Si somos fiables y predecibles. Si somos coherentes con nosotros mismos. La gente quiere poder confiar en nosotros.

También hace falta valor para corregir las propias opiniones equivocadas. Pero el oportunismo, la soberbia y la egolatría son negativas y pueden convertirse incluso en pecados mortales para un político. Pero si alguien no tiene el suficiente valor personal".

El PNV tiene 125 años. El PSE, 136. Saben dónde les aprieta y nos aprieta el zapato. Tiene pinta de que van a ser años duros pero muy productivos.

* Parlamentario EAJ-PNV 1985-2015