Síguenos en redes sociales:

Rojo sobre blanco

Impulso presidencial

"Objetivamente, la comparecencia de Uriarte sobraba. ¿Por qué? Pues porque "no se puede estar en misa y repicando""

Impulso presidencialOskar Gonzalez

La experiencia es un grado, qué duda cabe: hace cuatro años, Jon Uriarte comunicó que se presentaría a las elecciones apenas unas horas después de que el equipo cayese derrotado en la última jornada de liga y quedase fuera del reparto de las plazas europeas. Explicó que si no anunció antes su candidatura fue “para que el foco estuviera en la competición”. Aunque entonces le fue bien, en esta oportunidad ha preferido cambiar de método: anunció que la fecha electoral y todo el proceso previo a la apertura de las urnas coincide de lleno con el tramo final del campeonato de liga, donde el Athletic pretende ir a Europa, meta marcada al inicio del curso.

El argumento para decantarse por este nuevo criterio sería otorgar un mayor margen de actuación al futuro presidente y su directiva. Además, Uriarte aseguró que no se trata de una decisión propia, sino que se “lo han recomendado en el club”. ¿Quién o quiénes habrán sido los padres de la gran idea? Da lo mismo preguntárselo en el marco de una rueda de prensa en la que no hubo margen para sorprenderse por nada de lo tratado. De hecho, era imposible fallar el tiro la víspera cuando fue convocada: el tema estaba cantado.

El poder gusta

En cuestiones tan significativas como unas elecciones, da igual en el Athletic que en otro ámbito, nada sucede por casualidad si quien da los pasos lo hace actuando desde dentro. No es una crítica a Uriarte, solo la constatación de una realidad muy común en la sociedad en que vivimos y asumida: el poder gusta a quien lo ostenta; y si puede, no se apea.

En octubre, Uriarte ya se lanzó a la arena, en aquella rocambolesca cita con periodistas en el aeropuerto. No se limitó a decir que quería cumplir un segundo mandato, deslizó que era una iniciativa personal y desconocía la postura de sus compañeros de junta. Fue el preámbulo de un proceso que en el fondo no es tal, pues para ello sería preciso que surgiese un grupo de socios dispuesto a pelear con los inquilinos de Ibaigane y no hay visos de que semejante situación vaya a darse.

Cuando Valverde comentó que había optado por adelantar su mensaje de despedida, aseguró que obraba pensando en que el club se halla en año electoral. Vamos, que se iba con tiempo para facilitar las cosas. Solo le faltó añadir: al presidente. Al que ejerce hoy y en breve será renovado en el cargo.

Valverde admitió haber tenido claro hace muchos meses que su etapa en el banquillo tocaba a su fin y ayer Uriarte contó que escogió junto al entrenador el momento de hacer pública la salida de este. Bueno, no es complicado hilar la sucesión de acontecimientos recientes para darse cuenta de que todo obedece a una planificación realizada con mucha antelación, no de semanas, de meses, desde que Valverde supo que su marcha era inevitable y Uriarte, como es lógico, ha hecho lo que le convenía para que su continuidad en Ibaigane fuese igual de inevitable. Encima, para que todo cuadre va el equipo y salva el escollo del Betis.

La comparecencia de Uriarte sobraba

Te puede interesar:

Lo único abiertamente censurable en toda esta historia es la rueda de prensa de este pasado miércoles. Hubiese bastado con emitir una nota con las fechas del proceso electoral, que mira por dónde, está a puntito de arrancar. Objetivamente, la comparecencia de Uriarte sobraba. ¿Por qué? Pues porque “no se puede estar en misa y repicando”. ¿En calidad de qué contestaba ayer Uriarte a las preguntas de los periodistas? ¿Lo hacía como presidente o como candidato? Repitió varias veces que había respuestas que solo ofrecería una vez metido en harina, o sea en campaña, que ahora no procedía puesto que había acudido en calidad de cabeza visible de la entidad. Pero al final le fue imposible observar escrupulosamente la incompatibilidad, no pudo aguantarse y abordó un repaso de su gestión en estos cuatro años.

No es preciso apuntar que para el recordatorio empleó un tono elogioso subido; no tuvo empacho en ensalzar la labor desplegada en todas las áreas del club, deportiva, institucional, económica, social. Fue un discurso difícil de superar, perfecto para utilizar palabra por palabra en campaña. Se diría que, consciente de que no tendrá ocasión de hacerlo, de que su reelección está garantizada, no quiso quedarse con las ganas.