Síguenos en redes sociales:

Erredakziotik

Sandra Atutxa

Coordinadora Multiplataforma

Melodramas con frutas

Hubo un tiempo –no tan lejano– en el que muchos caímos rendidos ante los dramas interminables de las novelas turcas. Amor, traición, miradas intensas y giros imposibles servidos en cómodas entregas de una hora. Confieso que yo también sucumbí. Soy fácil: denme una historia de desamor bien hilada y ahí me tienen, enganchada como una tonta. Pero como todo en esta vida, el melodrama también ha tenido que adaptarse. Y lo ha hecho mutando en pequeñas cápsulas de pocos segundos en Instagram, protagonizadas –agárrense– por frutas y verduras con cuerpos esculturales. Sí, por frutas y verduras. Ahora es don plátano quien menosprecia a fresita para abandonarla sin pestañear por Melona, con más curvas y más brillante... Podría parecer simplemente ridículo, una broma colectiva salida de una mente creativa con demasiado tiempo y acceso a inteligencia artificial. Pero cuanto más se mira, más inquietante me resulta. Porque bajo esa capa de absurdo –frutas hipermusculadas, miradas seductoras, diálogos simplificados– se esconden las mismas dinámicas de siempre. O quizá más crudas: relaciones que se valoran por la apariencia, afectos intercambiables, estereotipos de género reducidos a su mínima expresión. Y quizá el problema no sea la sandía. El problema es que ahí seguimos mirando. Porque bajo toda esa capa de absurdo no hay nada nuevo: están las mismas dinámicas de siempre, solo que más desnudas, más rápidas, más difíciles de cuestionar. Así que sí, mejor desengancharse.