Mesa de Redacción

Voto a bríos

06.07.2020 | 00:20
Voto a bríos

HASTA que uno no vota por correo no sabe exactamente el peso de su sufragio: 14 gramos. Seguro que es algo más de lo que pesa el voto ordinario, porque hay que sumar otro sobre y el certificado de inscripción en el censo, pero esos 14 gramos –que más o menos son la suma de diez lombrices, por buscar una referencia fútil– tienen la importancia que cada uno quiera darles. Se supone que el desencanto con la política es el argumento principal de la abstención y las cosas son como son, es muy difícil llegar a todas las sensibilidades, porque cada uno es de su padre y de su madre y tiene sus inquietudes. Sin embargo, siento un ataque de responsabilidad cada vez que hay un cita electoral. No he fallado ni una sola vez desde que puedo votar y en esta ocasión tan especial, en la que las elecciones se han retrasado y han caído justo en el epicentro de las vacaciones, he sudado tinta pensando que mis 14 gramos de voto no iban a tener la influencia que merezco en el resultado porque el cartero no terminaba de llegar a casa. Aunque no lo parezca, votar es decidir. Como dijo Winston Churchill, la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción del resto, que han desaparecido o están condenados a hacerlo. No hay recetas secretas, pero uno, que se acuerda vagamente de aquellos tebeos, todavía no eran cómic, en los que el "¡Voto a bríos!" ocultaba el mayor de los exabruptos, sigue pensando que solo si uno deposita sus 14 gramos en la urna puede sacar a pasear los cagüentales si se tercia.

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