Ejemplos reales

– Hace un año, el bote de 200 gramos del café soluble que consumo desde que tengo uso de razón costaba en prácticamente todos los supermercados 5,25 euros. En febrero, justo al inicio de la invasión rusa de Ucrania, se puso en 5,55, y ayer estaba a 5,85; sesenta céntimos de un bocado. Y es solo un ejemplo entre mil. La barra de pan medianamente decente por la que pagaba 1,05 me la acaban de poner a 1,30, y aún me doy con un canto en los dientes, porque en las panaderías del entorno está a 1,50. Los huevos talla L de gallinas criadas en suelo que costaban 1,90 la docena andan ya en 2,50. El litro de leche semidesnatada de marca blanca ha escalado de 60 a 80 céntimos de euro. Si es de marca de postín, el salto puede ser de 1,10 a 1,60. Y casi hablamos de menudencias, al lado del precio del litro se aceite de girasol, que se ha multiplicado por tres o del kilo de sandía que lo ha hecho –se lo juro– hasta por cuatro.

Verdades a medias

– Como les digo, son un puñado de botones de muestra. Seguro que ustedes, a poco que tengan la obligación (en mi caso, es también una suerte de adicción) de hacer la compra diaria, podrían alargar la lista con sus propias experiencias. Vamos, que no necesitábamos que viniera la organización de consumidores oficial –o una de ellas– a contarnos que la subida media en los últimos doce meses ha sido del 15,2 por ciento. De hecho, sin ser de números, hasta se me queda corto el porcentaje, sobre todo, si hablamos de los productos de primera necesidad o, como poco, de compra y consumo más habitual, como los que les consigno en el párrafo anterior. Pero se comprende que los estudios que se difunden tengan que ofrecer cifras medias… aunque la verdad resulte perjudicada.

El titular y la letra pequeña

– Y siguiendo por ahí, no puedo evitar abrir otro melón. ¿Hasta qué punto son inocentes y bondadosos los datos que se nos aportan en informes como este de la OCU que ha conseguido tanta trascendencia mediática? ¿No hay un afán de acercar el ascua a según qué sardina y de marcar el estigma de maldad sobre determinadas empresas? Aparte de porque buena parte de los datos aportados no me cuadran con lo que compruebo a pie de lineal, me hago estas preguntas al ver cómo en el encabezado de la nota de prensa que todos los medios copiamos y pegamos se destaca cómo la cadena de distribución que más ha subido los precios es la misma de la que en la letra pequeña se dice que es una de las que tiene la cesta más barata respecto al resto. El cuento sería bien distinto si lo que aparece arriba estuviera abajo y viceversa. Curioso. O tal vez no tanto. l