Mirar hacia otro lado

San Agustín en la selva de Camerún

08.02.2020 | 02:57

camerún es un país que ha recibido, a golpes despiadados, las resacas de los distintos momentos de la historia europea durante los últimos cinco siglos. Primero fue la entrada de los portugueses de aquel Alfonso V que luego casaría con la Beltraneja y tanto protagonismo tendría en la historia del reino de Castilla. Algo más de tres siglos después tocaría el momento de los imperios coloniales y hasta allí llegó el imperio alemán en el siglo XIX. Tras la derrota germana en la Primera Guerra Mundial, la naciente Sociedad de Naciones crearía un sistema de mandatos, muy conocido por todo estudiante de derecho internacional, que llevó a una división de la colonia alemana en dos nuevas zonas: una, la más extensa, bajo dominio francés; otra, más estrecha, en el oeste, todo a lo largo de la actual frontera con Nigeria, bajo dominio británico. Esta división sigue teniendo hoy, justo 100 años después del nacimiento de aquel sistema de mandatos, importantes consecuencias.

En un país de casi 300 lenguas propias, el país tiene hoy sólo dos lenguas oficiales, el francés y el inglés, y se divide en dos zonas lingüísticas, la francófona y la anglófona, que coinciden territorialmente con aquellos viejos mandatos de la Sociedad de Naciones. Los grupos anglófonos consideran que la mayoría francófona impone su lengua en la educación y en la administración y se consideran como una minoría discriminada.

Desde la independencia en 1960 la situación no ha mejorado. El criminal grupo terrorista Boko Haram actúa en la zona anglófona y en la zona fronteriza en Nigeria, donde comete los crímenes más horrorosos contra la población. Desde Nigeria han llegado solo en estas últimas semanas 35.000 personas desplazadas que huyen de los crímenes de Boko Haram. Este grupo terrorista arrasa los pueblos por los que pasa, quemando casas por decenas y cientos, graneros, animales, escuelas y hospitales, a veces, como hace pocos días, con enfermos dentro, alguno de los cuales fueron quemados en sus camas.

La acción de estos grupos terroristas facilita al Estado el perfecto pretexto para desplegar a su vez la represión más salvaje contra la oposición política, los defensores de derechos humanos y los periodistas. Para complicar más la cosa en el suroeste, en una de las regiones anglófonas más importantes, son muchos quienes reclaman la independencia de lo que sería la República de Ambazonia, lo que sirve al Estado para justificar la represión con acciones que repetidamente violan los derechos humanos de la población civil.

Hace unos días han sido secuestrados 170 estudiantes de un colegio católico de la zona anglófona, el colegio Saint Augustine de la localidad de Kumbo, junto a dos bedeles, un profesor y sus dos hijos. Esta semana han sido liberados. De momento el colegio ha cerrado sus puertas esta semana, confiemos en que pronto se den las circunstancias que permitan abrilo de nuevo y todos sus alumnos y alumnas puedan dedicarse a los que deben: aprender y jugar. Así quizá un día se puedan creer aquello que decía el sabio que da nombre al colegio: amor omnia vincit (el amor todo lo puede).