El sacacorchos

Extraña geografía

05.02.2021 | 01:27
Extraña geografía

LA precisa y puntillosa RAE atribuye al término meseta dos significados: 1. f. Planicie extensa situada a considerable altura sobre el nivel del mar. 2. f. Porción de piso horizontal en que termina un tramo de escalera. Ese es el problema de la Academia, que la realidad avanza a tan vertiginosa velocidad que a sus honorables miembros no les da tiempo a las actualizaciones. Hoy apenas queda memoria de aquella meseta central que estudiábamos en la asignatura de geografía. Como mucho, y siempre que la queramos medir con la planicie a la que parece llegar la tremenda gráfica en escalada donde se registran contagios y defunciones relacionadas con el covid, apenas caben tres comparaciones. Con la meseta del Tibet, el altiplano andino o la Puna de Atacama, las tres mesetas a mayor altitud que se conocen sobre la tierra.

Al parecer, y con todas las cautelas cautelosas que debemos tomar al hablar de este tipo de gráficas, más movidas que el Dragon Khan, hemos llegado a la cumbre y ahora nos queda un tiempo para coger aire (no hay paisaje que admirar en tierra tan descarnada...) y emprender el descenso, también con mucho cuidado, como bien nos recuerdan esos hombres y mujeres de la montaña, que tanto saben de los peligros de despeñarse. Queremos llegar vivos al campo base.

En esta extraña geografía que nos rodea asoma a nuestros ojos una sima triste y profunda. En el fondo se observa ya el esqueleto de nosecuántos locales de hostelería cerrrados por defunción (del negocio, válgame Dios, más que de los propietarios...). Y hay más, muchos más, agarrados a las frágiles raíces que salen de la pared o apoyados en equilibrio en las estrechas cornisas de las rocas. Hasta tal punto llega el peligro a la hostelería que han recurrido al TSJPV la decisión de cerrar la hostelería en las zonas rojas, esas arenas movedizas donde tanto cuesta hacer pie. La hostelería aguardará con expectación el veredicto hasta el martes entrante. Precisan que si el repunte obedece a esa loca, loca, loca salvación de la Navidad no han de ser ellos los paganinis, sobre todo si se tiene en cuenta que las pérdidas del sector son casi irreversibles para un buen puñado de locales. No es fácil dar con la tecla y los tribunales tienen ante sí una dura papeleta, sobre todo porque falta un dato en la ecuación. El uso que dan más de uno y más de mil de los bares, restaurantes y tabernas que tanto añoramos,

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