Mientras a Pedro Sánchez le reprochan que se escuda detrás de la visita del Papa, Alfonso Fernández Mañueco sacaba adelante su investidura en coalición de gobierno con Vox a la chita callando. Ninguna sorpresa ni en uno ni en el otro. Sánchez fue a Bruselas a hacer de líder del socialismo europeo y el del PP en Castilla y León vuelve a tropezar en “el gurruño” de Vox -como lo llamó el socialista Carlos Martínez-, que ya le dejó al garete anteriormente. Sostenella y no enmendalla, que decía Guillén de Castro hace cuatro siglos.
Pero, por más balneario europeo que busque el presidente español, siempre hay un juez dispuesto a fiscalizarle. Santiago Pedraz, citaba el lunes a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, a declarar por lo de Leire Díez. Parece lógico, a la vista de que instruye un caso apuntando claramente al seno del PSOE. Pero, ayer, mandó además a la Guardia Civil al Ministerio de Justicia a por documentación sobre la nacionalización de un viceministro venezolano. No sabría decir si no podía haber enviado un requerimiento por escrito para que se le aportara la documentación o es que mola mazo meter a la UCO en sedes del poder Ejecutivo porque la foto, ahí queda.
La gota que colma
Trump, a punto de ganar y van...
Guerra con Irán. No debería ser tan borde para recordar que ya se lo dije, pero ya se lo dije. Trump, que anunció el 31 de marzo que la guerra con Irán la tenía ganada en dos semanas y fijó el mismo plazo en mayo, acaba de afirmar que se termina... exacto, en dos semanas. Y otra vez la gana él, claro. Vencer tres veces en una guerra que has empezado tú tiene que ser algún récord. Al inquilino de la Casa Blanca la realidad no le ha condicionado nunca su relato, pero esta insistencia apunta a algo más. En ‘50 primeras citas’, Drew Barrimore despertaba con la memoria en blanco cada día. Ahí lo dejo.
Más estruendoso y sin imágenes es el silencio que acompaña al asesinato selectivo de Lahbib Mohamed Abdelaziz por parte de Marruecos. El hijo del expresidente de la República Árabe Saharaui Democrática ha sido objeto de un ataque aéreo, en una operación que calca el modus operandi de su aliado sobrevenido Israel. Abandonados, traicionados -ahí Mocloa, la Casa Blanca y el Elíseo reparten complicidad- y acosados, los saharauis ya no pueden mirar al cielo en busca de ayuda sino para evitar los drones que les matan.
Mientras, León XIV concedió a los catalanes unas palabras en su lengua, como le pedía Junts. Pero, si son prudentes, no se confiarán; Aznar ya dijo que hablaba catalán en la intimidad y aquello acabó como el rosario de la aurora.