Si hace dos días reflexionaba sobre los peligros de convertirse en un astro mundial con 16 años, caso de Lamine Yamal, hoy hablo de Nico Williams en el mismo sentido. Su participación en la Eurocopa ha suscitado un debate sobre si este u otro equipo pujará por él, estando sometido a un bombardeo continuo de preguntas sobre su futuro. Se quejaba ayer con razón el presidente del Athletic, Jon Uriarte, de que la Real Federación Española de Fútbol no ha sabido proteger al jugador. Nico tiene 21 años y un futuro prometedor por delante. Hay que dar tiempo al tiempo para no lamentar, como decía con Yamal, que la presión acabe con ellos.