Cerrar los ojos a la realidad nunca ha sido un buen consejo. Aunque sea difícil y cruda. El Ayuntamiento de Bilbao coge el toro por los cuernos y abre un melón que está lejos de ser dulce. La realidad de los migrantes que cada día pueblan las calles del centro para el ejercicio del top manta debe ser analizada con seriedad. Y, sobre todo, con rigor para alejar los discursos xenófobos y racistas. Quienes practican el top manta forman parte del último eslabón de nuestra sociedad y deben ser atendidos con la seriedad que se merece. Y, sobre todo, como se plantea, con un plan para integrarlos en nuestra rica sociedad.