EL Athletic dijo adiós a la Europa League en una noche en la que el colegiado israelí Liran Liany fue demasiado condescendiente con el conjunto italiano. Los jugadores del Torino repartieron de lo lindo, pero el árbitro favoreció en un buen puñado de jugadas a los pupilos de Ventura. Se dedicó a señalar lo justo, aunque las tarjetas amarillas empezaron a caer del lado rojiblanco. En la primera parte, amonestó a Xabi Etxeita y Mikel Rico por dos entradas duras. Ellos sí fueron castigados, por sus rivales, que también entraron duro, no. Que se lo digan a Carlos Gurpegi, al que Maxi López le hizo una caricia que acabó con el capitán del Athletic retirado antes de tiempo por lesión. El delantero argentino no midió. Liran Liany no se equivocó al señalar el penalti a favor del Torino. Gurpegi derribó claramente a Vives. Aquí no hubo nada que objetar al árbitro israelí. En cuanto a la aplicación de la ley de la ventaja, la aplicó cuando creyó conveniente y perjudicó en dos ocasiones a los locales. En el segundo gol de los italianos, Maxi López podría estar en fuera de juego. Al menos en directo, desde la grada de San Mamés, eso pareció. Lo que quedó patente es que los defensas del Athletic, ante un contrario aguerrido y que se las sabe todas, como demostró anoche el Torino, se mostraron demasiados blandos. Por suerte, el próximo miércoles, los rojiblancos tienen una oportunidad de oro para estar en otra final. Nos queda la Copa y la liga.
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