eN ocasiones se tiende a protestar la actuación de los árbitros si estos actúan con marcada neutralidad y personalidad, como sucedió ayer en Los Cármenes con Clos Gómez, un buen árbitro. El colegiado no cometió errores relevantes y tuvo bajo control el partido en todo momento. En la primera parte, la afición local reclamó un inexistente derribo de Gurpegi a Nyom al borde del área del Athletic, pero no hubo nada más que una disputa limpia por el balón. En la segunda mitad también resolvió de manera satisfactoria la acción más comprometida del encuentro. En el minuto 67, Insúa llega tarde al balón y mete los tacos de arriba hacia abajo clavándolos en Susaeta. La cartulina roja en este tipo de jugadas es ineludible, por lo que Clos volvió a acertar en su decisión. En definitiva, fue un partido sin grandes complicaciones para el árbitro, que lo resolvió como requería la ocasión. El Athletic, por su parte, mostró una buena cara salvo en los últimos diez minutos, en los que pudo perder a pesar de jugar contra diez jugadores. A modo de apunte personal, he de decir que me gustaría ver entrenando con el primer equipo de manera habitual a cachorros que están jugando en las categorías inferiores de la selección española. Creo que sería productivo para la formación de estos chavales. Ayer, en Los Cármenes, al menos se logró sumar un punto en un partido en el que Clos Gómez volvió a demostrar que es un buen árbitro.