EL colegiado madrileño Del Cerro Grande realizó un arbitraje serio en San Mamés. Señaló todas las faltas que debía señalar y prácticamente sin enseñar tarjetas en el primer tiempo, ya que la que mostró a Gurpegi fue clara, por derribar sin estar el balón de por medio a un contrario. Además, no hubo jugadas demasiado conflictivas, porque fue un partido de contacto pero noble en su desarrollo.

Del Cerro tan solo sancionó lo punible. Muestra un arbitraje serio, de tal forma que da confianza a los jugadores, un aspecto de especial importancia tratándose de un deporte de alta competición, donde hay mucho en juego y las pulsaciones de los futbolistas son muy altas.

Se puede añadir que los pequeños errores que tuvo, sin apenas trascendencia, los repartió equitativamente entre los dos equipos contendientes.

En una de las jugadas claves del partido, como fue la que terminó con el gol del Athletic a los diez minutos de iniciarse el juego, acertó al dejar transcurrir la acción de ataque, ya que Aritz Aduriz recibió de forma reglamentaria el pase que le envió Óscar de Marcos.

En líneas generales, considero a Del Cerro Grande un buen árbitro, con garantías y regularidad.

Lo supo demostrar anoche en San Mamés en un partido disputado dada la transcendencia: alcanzar la final de la Copa.