EL inglés Mark Clattenburg estuvo perfecto durante la primera parte. Aplicó de manera correcta la ley de la ventaja, tuvo un buen criterio en la dirección del juego y, sobre todo, fue neutral a lo largo de los noventa minutos salvo en dos jugadas puntuales. También acertó en todas sus actuaciones disciplinarias. Es cierto que mostró un buen número de tarjetas pese a que no fue un encuentro agresivo, pero el colegiado internacional no se equivocó en ninguna amonestación.
En el minuto 53, los jugadores del Athletic reclamaron un penalti sobre Iker Muniain. El delantero navarro fue derribado por detrás por un defensa del Shakhtar, pero la realización ucraniana no dio por televisión ninguna repetición de la jugada. Ni de lejos ni de cerca, como es costumbre y norma en la UEFA. Me inclino porque el colegiado inglés debió señalar la pena máxima, aunque, al principio, estando Muniain de por medio, tuve mis dudas. Es verdad que Clattenburg siguió la jugada de muy cerca. Pero, insisto, creo casi seguro que fue penalti.
En el minuto 68, en el momento en el que Mikel San José se adelantó a los centrales del Shakhtar para hacer el 0-1 definitivo, no hay posición antirreglamentaria del central navarro. El jugador del Athletic no está en fuera de juego y el gol subió al marcador de manera correcta. Pero el único punto negro en la actuación arbitral que se registró en el Lviv Arena tuvo como principal beneficiado al Athletic. Al filo del tiempo de descuento, Mikel Balenziaga, como si de un guardameta se tratara, frenó con su mano izquierda un disparo que iba dentro de la portería defendida de Gorka Iraizoz, que no hubiese podido hacer nada para evitar el gol. Los jugadores del Shakhtar Donestk casi se comen a Clattenburg y a su árbitro de área, que siguió la jugada de la polémica a menos de dos metros de distancia. Me pregunto para qué sirven este tipo de jueces. Lo que tengo claro es que habrá que invitar a un par de vinos al árbitro inglés y al que se colocó en el área del equipo bilbaino durante la segunda parte. Me alegro por nuestro Athletic, ya que solo nos basta con un empate dentro de dos semanas ante el BATE para obtener una plaza para reengancharnos en la Europa League.