Aunque existieron pocas ocasiones de gol en Mestalla, y la más clara fue del Athletic, con un balonazo en la cara de Alves incluido, Del Cerro Grande firmó un arbitraje perfecto, con un control del juego sin problemas. El colegiado madrileño no se dejó influir por ninguno de los dos equipos. Fue equitativo a la hora de sancionar las faltas, estuvo bien en la aplicación de la ventaja, procuró, tal como fue el encuentro, sacar las tarjetas justas y, sobre todo, estuvo muy bien colocado sobre el terreno de juego, siguiendo el juego de cerca y con autoridad. No se registraron jugadas conflictivas en las áreas. Solo en el minuto 86, cuando Beñat centró desde la banda derecha, el balón pegó de refilón en el brazo de Negredo cuando el delantero del Valencia se giró. La acción fue totalmente involuntaria y no existió penalti. Poco más se puede comentar de la actuación de Del Cerro Grande. En Mestalla se pudo ver que Kike Sola, después de tantos meses sin participar en un partido oficial, estuvo bastante activo durante los quince minutos que permaneció sobre el césped. Provocó el nerviosismo de los centrales valencianistas tras coger el testigo de Borja Viguera, ya que les estuvo acosando en todo momento dentro y fuera del área. Con Aritz Aduriz lesionado, al igual que Guillermo Fernández, creo que Ernesto Valverde podría contar más con el delantero navarro, que ha demostrado que está listo para jugar.