AUNQUE Fernández Borbalán tuvo errores de apreciación en la señalización de las faltas, también es verdad que acertó en el penalti que pitó con el jugador del Celta de espaldas. El colegiado andaluz fue valiente, porque Sergi Gómez tenía el codo un poco desplazado del cuerpo, por lo que despejó el balón. Sin embargo, la actuación de sus asistentes fue mala. En el minuto 23, De Marcos cuando centra y Aduriz marca de cabeza, el balón estaba encima de la línea de fondo sin salir del todo. Por lo tanto, el gol debió subir al marcador. Posiblemente, el partido hubiese cambiado bastante. Antes de llegar al descanso, Gurpegi empuja por la espalda a Nolito. Por suerte para el capitán rojiblanco, el asistente levantó el banderín por fuera de juego Orellana, que no era. Un minuto después de la reanudación, sí acertó el asistente en el gol anulado a Aduriz, que, por poco, estaba en posición adelantada. En el 48 también se equivocó al señalar posición antirreglamentaria de Laporte, que se encontraba en posición correcta. Fernández Borbalán también penalizó al Celta con sus errores, pero se puede decir que el Athletic fue más afectado. Por cierto, una recomendación a nuestros jugadores: que no pierdan el tiempo en protestas estériles, porque lo único que consiguen es cargarse de tarjetas.