EL Athletic no tiene buena suerte con Undiano Mallenco, así lo demuestran las estadísticas, pero el comportamiento de ayer del árbitro navarro fue correcto. Tanto en el aspecto físico como en el estrictamente reglamentario. Aunque nada más veamos las faltas que realizan los jugadores rivales, en este caso los del Espanyol, el colegiado no fue el culpable de la derrota, la primera en Liga como locales de los pupilos de Ernesto Valverde.
Uno de los protagonistas de la tarde, aunque él no lo quería, fue Aritz Aduriz, que una vez más fue expulsado. En esta ocasión al ver dos tarjetas amarillas. El delantero donostiarra, todo pundonor y empuje, hizo lo que no debía. Le pudo el ímpetu. Es verdad que en una de las faltas que le señalaron no tocó al portero blanquiazul, pero en muchas acciones suele mostrar el codo más de lo necesario para protegerse.
Undiano también se equivocó a favor del Athletic, todo hay que decirlo. No señaló una cesión clara de San José a Iraizoz, que le dio de cara a su compañero y este cogió la pelota en lugar de despejarla. Pero el árbitro estuvo en todo momento en el ojo del huracán de una grada que no le perdona las estadísticas en contra. Los aficionados rojiblancos le protestaron cualquier acción, pero la verdad fue que su equipo no mostró la imagen que se esperaba de él. Sin embargo, Undiano estuvo en todo momento encima de las jugadas. Eso sí, excesivamente meticuloso al interpretar algunos lances del juego. Pero no influyó en el resultado, por mucho que algunos lo digan.
Entre todo lo sucedido sobre el terreno de juego, me quedo con la ovación que recibió Carlos Gurpegi. En el minuto 18, en el número de su dorsal, el apoyo que una vez más demostró San Mamés con su capitán fue de quitarse el sombrero. Y el de Andosilla lo merece, sobre todo después de los improperios que ha recibido de algunos que se dicen llamar periodistas. Todos sabemos que Gurpegi es todo pundonor, y que mejor reconocimiento que el que le tributó su afición. Él solo tiene en mente el Athletic, su equipo. Y como él no hay otro igual. Zorionak, Carlos.