áLVAREZ Izquierdo es un árbitro que no transmite al público y, sin embargo, es de los que gusta a los clubes. Aunque tenga errores es neutral dentro y fuera de casa. No perjudicó al Athletic, ya que si en el segundo tiempo, sobre el minuto 70 de juego, se le reclamó un posible penalti sobre Fernando Llorente, yo tampoco lo hubiese señalado, ya que fue un simple encontronazo entre los defensas deportivistas y el delantero rojiblanco.
Tampoco fue el que pidió el Deportivo en el 39 por manos de Iker Muniain dentro del área. Efectivamente, el balón sí golpea en el codo del jugador navarro, pero lo tenía pegado al cuerpo, por lo que Álvarez Izquierdo hizo bien en dejar seguir la jugada.
El colegiado estuvo amable con los jugadores de ambos equipos, cosa extraña en el catalán por lo serio que es, ya que le faltaba estos detalles. En resumen, Álvarez Izquierdo no influyó en el resultado definitivo, dejando jugar a los protagonistas, se guardó alguna tarjeta, tuvo buena colocación y sigo pensando que es el mejor árbitro catalán en estos momentos.
Quisiera referirme, por otra parte, a ciertas acciones que protagoniza Fernando Amorebieta, en las que se empeña en ser reiterativo. El central del Athletic tuvo suerte con Álvarez Izquierdo, que debió incluso sacarle la cartulina roja directa en el minuto 37 por un codazo sobre un rival en lo que se denomina acción de fuerza desmedida, que actualmente los árbitros la castigan con la expulsión. El colegiado catalán se acercó al jugador del Deportivo caído en el césped para ver si tenía sangre y, como fue así, amonestó al central.
No es comprensible esta clase de entradas que Amorebieta debería visionar por la pantalla grande para no dejar en el futuro a su equipo con diez, sobre todo por las debilidades defensivas que padece este Athletic, y que ayer le ocasionaron la pérdida de dos nuevos puntos en San Mamés.