ARBITRÓ J onas Eriksson,¡y tanto que Jonás! ¡Quécaserín! El sueco se pasó elpartido sancionando bienlas faltas que cometía el Athletic, altiempo que hacía la vista gorda conlas infracciones del Sporting dePortugal.

Enel encuentro hubo dos jugadasdignas de reseñar: en el minuto31 aplicó la ventaja y dos segundosdespués le pitó la falta al jugador delAthletic; y en el minuto 45 existióuna falta sobre Fernando Llorentecon córner posterior y no decretóninguna de las dos cosas. Asimismo,en el minuto 54 Aurtenetxe no estáen fuera de juego, porque el balón lotoca Insúa y al venir el cuero rebotadode un rival, el gol fue legal. Asimismo,se le reclamó una falta aAmorebieta por una mano que enefecto existe, aunque es producto deque el esférico le repele en el cuerpoprimeramente. En general, siempreque hubo un roce, Eriksson se pusodel lado de los portugueses y en contrade los rojiblancos. Lo que tradicionalmentese conoce comounarbitrajeinternacional y casero con elobjetivo de no complicarse la vida.

Lo bueno del asunto de ayer en elAlvalade es que es mejor que a unole salga el partido malo, en especialen el primer tiempo y en la rectafinal del encuentro, en la ida porquenos queda la vuelta para darle lavuelta a la tortilla. El resultado lepermite al Athletic ser optimista, apesar de que los chavales demostraronen muchas fases del duelo suinexperiencia y un excesivo respetodada la trascendencia de la cita.

Se notó a la hora de la posesión delbalón, en los pases y en la anticipación.Ahora bien, al margen de DeMarcos, gente como Muniain supocontenerse evitando un lance desafortunadopara no recibir la amarillay no perderse el choque de LaCatedral. El 2-1, ese gol de la tropade Bielsa, fue el mejor manjar delAthletic, que tendrá a sus aficionadosde su lado para voltear la historietay volver a escribir una nuevanoche épica en su estadio. Porquehay algo de lo que estoy convencido:¡Seguro que en San Mamésremontamos!