EL arbitraje del gallego Iglesias Villanueva, aunque fue si se quiere llamar quisquilloso, acertado. Señaló todas las faltas que existieron y aplicó la ventaja en pocas ocasiones, pero acertó en todas.

Su arbitraje fue diferente a los que se hacen hoy en día, más bien, a la antigua usanza, donde se dejaban más los contactos, se aguantaba más la presión, como en el primer tiempo, donde no descompuso su estilo neutral de llevar el juego, aplicando el reglamento en su estricta medida. Y, sobre todo, sacando las tarjetas justas y necesarias.

Claro que tuvo algunos pequeños fallos, como es normal en un arbitraje, pero no empañó en absoluto su labor en un partido muy trabado. Ya sé que a nuestros forofogoitias no les habrá gustado, pero hay que reconocer que ha salido airoso en un partido donde el Athletic mereció más.

Hubo una jugada en el minuto 34 en la que otros árbitros no hubiesen señalado penalti, pero Goitia, por detrás, empujó a Fernando Llorente levemente, al saltar, desequilibrándole, por lo que el penalti existió y acertó a la hora de señalarlo.

En el 40 anuló un gol a Muniain por fuera de juego que en el campo parecía y en la televisión se pudo confirmar que fue. De modo que bien anulado.

En el 62, Barral reclamó penalti de Amorebieta, el cual no existió, ya que el defensa le gana la posición y lo único que le pone es brazo extendido. Tampoco acertó el colegiado Iglesias Villanueva.

Por último, en el 76, De Marcos no está en posición de fuera de juego cuando marca para el Athletic. Estas fueron las jugadas más conflictivas y en las que acertó el arbitro.

Por último, dentro de lo bueno que nos ha dado Bielsa, solo nos falta que dé algunos minutos de juego a estos suplentes que no han jugado y lo dan todo en las instalaciones de Lezama.