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Cartas al director

Hijos de Caín

Hijos de CaínEP

Rupturas como las vividas entre GKS y Ernai reviven el mito de Caín y Abel en el seno de la izquierda abertzale. Pues, la Biblia ya advirtió de los peligros de la división fratricida a través del cainismo, un fenómeno tan humano como transversal, presente en ambos extremos del debate político y no ligado a una ideología concreta.

Así, ensimismados en lógicas perversas de partido, ambiciones de poder electoralistas y proyectos soberanistas caducos, varios han sido los colectivos que han sentido la punzada del abandono y el olvido, articulando de esta manera una respuesta organizada y rupturista con el pasado. Y como Caín y Abel, de la mano de la sangre de su propio hermano, un nuevo modelo parece haber nacido con el beneficio de la duda, la limitación de la ruptura y el reto de agrupar a una mayoría inexistente.

En un ejercicio de cinismo, resulta delirante escuchar cómo las viejas juventudes de la izquierda abertzale acusan a GKS de recurrir a la violencia organizada. Ojalá estos enfrentamientos fratricidas sirvan para abrir los ojos ante el dolor que ellos mismos causaron. En esta lucha cainita, la coherencia discursiva choca con un inmovilismo burgués que no deja a nadie indemne.