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Personas buenas

La tragedia del descarrilamiento de dos trenes en Adamuz, con decenas de fallecidos y heridos, nos conmueve profundamente y exige reflexión colectiva. En medio de tanto dolor, la inmediata respuesta solidaria de quienes acudieron a prestar auxilio -vecinos, equipos de emergencia y ciudadanos anónimos-nos recuerda que incluso en los peores momentos surgen casualidades buenas que cohesionan y humanizan a la sociedad. Que ese reflejo de ayuda desinteresada inspire mayor compromiso con la vida y la seguridad de todas las personas.