Escribo para explicar, de forma sencilla y desde la experiencia de un vecino, un problema que afecta a quienes aguardamos una plaza en los aparcamientos subterráneos municipales de Bilbao. El sistema actual prioriza a los vehículos con etiqueta ECO: cuando entra una nueva solicitud de un coche ECO, esa petición salta directamente a los primeros puestos de la lista de espera. La intención es loable -incentivar una movilidad más sostenible-, pero el efecto práctico para quienes no disponemos de un vehículo ECO es que la lista se convierte en una cinta mecánica que no avanza: por mucho tiempo que pase, las nuevas entradas ECO nos adelantan una y otra vez.

Esta dinámica hace pensar que, para una parte de los vecinos, el acceso a una plaza será, en la práctica, imposible, con independencia de la paciencia o del tiempo de espera que se acumule. Más allá de los principios ambientales -que comparto-, el mecanismo de adjudicación está generando una desigualdad evidente entre quienes pueden optar ya a un vehículo ECO y quienes, por razones económicas o personales, aún no pueden hacerlo.

Una solución sencilla y equilibrada sería la de introducir dos listas paralelas -una para vehículos ECO y otra para vehículos no ECO- que avancen en formato “cremallera”, alternando adjudicaciones entre ambas. De este modo, seguiríamos incentivando la transición hacia una flota de vehículos más limpia en la ciudad, sin condenar al inmovilismo a quienes hoy no pueden cambiar de coche. Creo que esta fórmula devolvería a la lista de espera su sentido de equidad básica: que el paso del tiempo cuente para todos.