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Luis Javier Tellería

Cinema Paradiso

Vino Ama sin ganas de conversar y nos pusimos a ver en la tele la película Cinema Paradiso, que me encanta y ella desconocía. La vimos en silencio y algo emocionados, incluso eché lágrimas a pesar de haberla visto diez veces. Al terminar comenté que me recordaba a Antzuola y aquel cine parroquial en que, cada domingo, nos ponían una película que había sido recortada con la ayuda del párroco que censuraba todo aquello que considerara contrario a la moral, aunque luego metiera mano a los monaguillos. También recordé los gritos en aquellos bancos corridos cada vez que aparecían los buenos para acabar con los malos o cuando nos dábamos cuenta de los cortes hechos a la cinta.

Ama comenta que en la película le emociona cuando el protagonista se va a la mili y vuelve encontrándose un pueblo sin ningún aliciente, hasta que su mentor, Alfredo, le pide que se vaya, que allí no tiene nada que hacer, que solo pasados unos 20 años podrá encontrar un nexo de unión con su pueblo y su gente. Emocionada me dice: tú y tus cinco hermanos tuvisteis que ir a estudiar fuera y solo dos os quedasteis en Euskadi.

Entonces le comento que hace días leí que un estudio del Gobierno Vasco concluye que el 22% de los universitarios vascos se van fuera de Euskadi, lo que siendo bastante no es excesivo. Entonces Ama, todavía emocionada con el recuerdo, me dice que cada uno que se va es una privación enorme, porque les perdemos a ellos, a sus hijos y a sus nietos, y que la pérdida de conocimiento vinculado al apego por su tierra es un extravío demasiado grande para solo dar una cifra, que de su casa se fue el 66%. Entonces me susurra que si conozco a gente que mande en el Gobierno Vasco, que no dude en pedirles que hagan lo posible para que los jóvenes formados se queden en Euskadi.