Primero de Mayo con autoafirmación de cada sindicato con sus cuadros y militancia. Hubo, como siempre, un repertorio amplio de reivindicaciones: del SMI a la reducción de jornada, pasando por la defensa de los convenios sectoriales. Pero las resumió todos la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en Málaga -también era el primer día de campaña electoral en Andalucía-: más sueldo y menos horas, que resumido así no deja de ser una máxima del culto capitalista al ocio. Trabajar para vivir y no vivir para trabajar da un sentido más humanista a la relación con el empleo. Lo siento, no hallarán aquí proselitismo de la realización personal a través del trabajo. Haberla, hayla, como las meigas, pero uno no tiene alma de ‘workaholic’, que ninguna adicción es sana. Hay mucho vicioso del curro y de las manifestaciones.
Salarios, vivienda y libertades, en el centro de las manifestaciones del Primero de Mayo en Euskadi
Pero, volviendo al día -también es un vicio divagar- la fiesta sindical volvió a ser un éxito de público y críticas, como dicen en el teatro, pero no se libró de la sensación de privatización de la oferta: los sindicatos siguen lejos de la cohesión y eso no les beneficia a ellos ni a la estabilidad de los cientos de miles de trabajadores de Euskalherria que bastante tenían ayer con sacar provecho del asueto. Dispuestos a dejarse guiar hacia las soluciones, que no siempre son las barricadas.
No es previsible una marcha de empresarios para celebrar el Primero de Mayo, pero sería bueno que unos y otros aprovechen su inevitable interdependencia. Los parámetros de jornada y sueldo son universales; la percepción de ambos, no. Con las horas que dedicamos al día a la tecnología doméstica, falta reflexión sobre su impacto en el ámbito laboral. Formar a los trabajadores no lidera la lucha para asegurar su empleo. Nos hacen falta pilotos de la tecnología y no tejedores quemando telares, porque los luditas desaparecieron, pero los telares se quedaron. Y los tejedores que se hicieron expertos en usarlos, también. Nadie habló ayer de encajar ese derecho y hoy ya es segundo de mayo. A ver el año que viene...
Moreno pide rehuir de Vox para “no meter en un lío” a Andalucía
Moreno, la imagen del centrismo
Le ha caído al presidente de la Junta y candidato del PP, Juanma Moreno, el sambenito de ser la última esperanza del centroderecha español para liberarse del vínculo con la ultraderecha. Con ese argumento, reclama a los andaluces una mayoría absoluta que no le haga dependiente de Vox. Ojo, que este es el mismo presidente que pactó “liberar” a los escolares de los currículos “ideologizados” LGTBI y feministas para introducir valores “patrióticos” y “tradicionales”, rebajar el esfuerzo y objetivos contra la violencia de género o atenuar las políticas de memoria. Pero ha sabido flotar bien.