Síguenos en redes sociales:

Los lobos cuidan de los corderos con burka

Para terminar el carnaval, la extrema derecha se disfraza de conciencia feminista para prohibir los velos pero vuelve a la cueva si se trata del machismo nacional

Los lobos cuidan de los corderos con burkaChema Moya

Siguiendo una rara costumbre política de nuestros tiempos de poner a los lobos a cuidarnos los corderos, Vox intenta prohibir los burka por el bien de las mujeres. Los de Santiago Abascal, que niegan la existencia de la violencia machista -solo la hay familiar, pero nunca de género- y han liquidado los presupuestos de igualdad de municipios y autonomías donde han podido pillar cacho, dicen ir a liberar a las mujeres musulmanas.

No seré yo quien califique de derecho la sumisión física y ética que supone imponer a una persona el modo de vestir y negarle socializar su propia imagen. Pero tampoco quien se trague el anzuelo de un discurso como el lanzado en el Congreso por la diputada de Vox Blanca Armario, cargado de apelaciones a la identidad de España como nación, a la inseguridad en las calles y a la invasión inmigrante e islamización asociada. No las quiere más libres sino más lejos.

Vox propone multarlas por vestir un símbolo impuesto y atraparlas entre dos muros: el de la obligada sumisión al patriarcado que las aplasta y el del desdén hacia su diferencia cultural y origen. El clásico castigo por su bien para inducirlas a rebelarse por sus derechos y a morir en la misma soledad que han padecido las mujeres iraníes o afganas. ¿O acaso son prioridad para alguien a izquierda o derecha?

La gota que colma

Desnudar a los dueños de las redes

Investigación a Meta, X y TikTok. Sánchez quiere coger por las solapas a los tecnooligarcas investigándoles por difundir pornografía infantil en sus redes, pero le ha advertido Bruselas que puede tirar contra individuos, pero las plataformas son cosa suya. Pues ya está tardando. Mchos serán felices al ver investigado a Elon Musk como propietario de X y algunos incluso si se le aprietan las tuercas a Zhang Yiming, dueño de TikTok. Pero el filántropo Mark Zuckerberg y su universo Meta no entraban en muchos cálculos. Hasta que un niño grite “¡el rey va desnudo!”, como en el cuento de Christian Andersen.

Eso, el mismo día y en el mismo edificio en que se celebró la dilatada vigencia de la Constitución del 78, cincelada más que redactada, a juzgar por la dificultad de actualizarla. Cómo sería, de convencional discurso de Felipe de Borbón que dejó menos huella que el segundo de reloj que dedicaron a saludarse Pedro Sánchez y Felipe González

Cerramos capicúa la autopsia de hoy: rebrota Vox en el ruego de Núñez-Feijóo. Que Vox se avenga a investir a los candidatos del PP en Exremadura y Aragón para no fracturar la “mayoría del cambio”, dice. Tiene razón; ahora que la lidera ideológicamente sería absurdo no dejar que el PP se cueza en su caldo para tragárselo después.