Igual el aviso llega ya tarde, puesto que ya llevamos consumidas unas primeras horas del nuevo año -trágicas en Crans-Montana-, pero es recomendable pensar un poco las expectativas del nuevo año antes de quitarle el celofán. Ya se sabe que, una vez abierto, muchos productos no se pueden devolver. Intenta hacerlo, sin embargo, la teniente fiscal del Tribunal Supremo, María Ángeles Sánchez Conde, cuyo incidente de nulidad de la condena del fiscal general Álvaro García Ortiz va a mantener el asunto vivo. 

Antes, en su última alocución a los fieles, el miércoles, el Papa León VIV se acordó de que 2025 ha sido un año de guerras y sufrimiento y nos pidió reflexionar como solo un intermediario de Dios sabe: instando a “hacer un honesto examen de conciencia, valorar nuestra respuesta a sus dones”. Dos flecos: quienes deberían atenderlo chocan con dos palabras que no entienden -honesto y conciencia- y es obvio que si algo ha marcado la experiencia más repetida el pasado año no ha sido el uso de dones del Señor, sino el de drones. Y 2026 no apunta a que dejen de ser protagonistas.

La gota que colma

Todos contra el narcotráfico

La escenificación de Maduro. Que Donald Trump ha creado escuela es incuestionable. Si el estadounidense ha usado la excusa de combatir el narcotráfico para desplegar una flota en el Caribe, el presidente vitalicio de Venezuela, Nicolás Maduro, tira de la misma para evitar que los drones le apunten a él y anuncia que también él dispara a traficantes. La tomadura de pelo tiene poco fundamento porque, si hay que creer que esto se puede hacer de un modo legal y efectivo, la única explicación para que persista el narcotráfico sería pura desidia. O darle guiones a Netflix. En 2026, siguen riéndose a nuestra costa.


Mensajes también emitieron para cerrar el año el lehendakari -el miércoles- y la presidenta de Navarra -la víspera-. María Chivite fue muy breve, condicionada por el caso de presunta corrupción que salpica a socialistas navarros y que no le anima a exponerse más allá de lo imprescindible; hubo a quien no les gustó que no dijera más, pero también que dijera que combatirá la corrupción. Palo porque bogas, palo porque no bogas.

A cambio Imanol Pradales se prodigó más y animó a tirar sin miedo del sello que cierra el paquete recién estrenado. Ya dijo Forrest Gump que la vida es como una caja de bombones: hay que abrirla para saber lo que contiene y algunos gustan más y otros nada. En esa caja hay euskera, nuevos vascos, exigencia de poder decidir, una lengua y cultura propias abiertas al mundo y una encendida defensa de la esperanza. Pero solo si le quitamos el celofán sin miedo.