Al ver una encuesta electoral de Catalunya en que surge poderoso un partido independentista de ultraderecha racista que lidera una Sra. que se apellida Orriols salgo urgente al balcón a buscar a Ama.
Ahí está. Le afeo que no me felicitó anteayer por mi cumpleaños. Contesta que vino al balcón, no salí y no está para buscarme por todas partes. Prefiero callar sobre ese tema y le pregunto si tiene algo que ver con la Sra. facha catalana y, otra vez mosqueada, pregunta por qué quiero saber algo tan extraño.
Le explico que se apellida igual que ella, lo que es poco común, y quizás fueran primas o algo así. Si además considero que es de natural conservadora, pudiera que tal condición fuera con el apellido. Ahora brama que sólo el apellido, que ella es muy madrileña y no tiene parientes en Catalunya. Añade que yo también lo llevo y que genética e ideología son cosas diferentes.
Le cuento que, últimamente, florecen muchos partidos fachas y racistas, y que, tras surgir éste con tanta fuerza en el ámbito nacionalista de Catalunya, me preocupa que puedan asomar por Euskadi, tema del que hay quien habla.
Me dice que en España, donde aparecen corruptos por doquier, casi todos quieren echar al otro a base de insultos y nadie hace política de arreglar los problemas, o en Catalunya, donde politiquean desconcertados desde el desmantelamiento del procés, a mucha gente la democracia les resulta fallida y buscan erróneamente solución a sus problemas en lo ultra y el racismo. Prosigue con que en Euskadi, donde el gobierno se dedica a gobernar y se utiliza poco el exabrupto, es difícil que surjan movimientos de ese tipo. De momento, sigue, aquí la gente sigue confiando, con sus dudas, en que la democracia les intentará arreglar sus asuntos. Pero, sube la voz, cuidado en cómo hagáis las cosas!