Mismo servicio, tres precios según el interés del proveedor. En Madrid, se lo lleva puesto usted rozando el gratis total; es un mercado en el que hay que introducirse sin ínfulas. Ya en Araba o Nafarroa, algo hay que pagar; pero barato porque hay que mantener el puesto abierto entre tanta competencia. Pero en Gipuzkoa, con clientes cautivos que te vacían la estantería, o en Bizkaia y en las cuentas de Euskadi, donde la mayoría del mercado pide otros productos, no se trata de vender sino de aparentar que el artículo es exclusivo, de lujo. ¡Qué bien han entendido Otxandiano y Otegi el capitalismo!