Curiosa campaña

11.03.2020 | 01:24

La derecha española ha comenzado la campaña en el vertedero. Literalmente. ¡Qué poca vergüenza tienen! Pero Maddalen Iriarte –y su jefe Arnaldo Otegi– se transmutan en Iturgaiz y Casado con la tragedia de Zaldibar. Porque, por supuesto, con EH Bildu el accidente no habría ocurrido

COMO es tradicional, la campaña electoral ha comenzado con un par de incisivos artículos de José Antonio Zarzalejos que tienen como eje argumental el PNV. Uno de ellos lo titulaba, nada menos, que Reflexión para los abducidos y abobados por el PNV. El exfuncionario y exdirector de diarios varios suele adornar sus peroratas con referencias a brillantes catedráticos de tipo Rivera (quintaesencia, parece, de la objetividad) y acaba con una referencia a ese dichoso nogal, argumento supremo (basado en una falsedad) de los sin argumentos. Lo de su artículo sobre los ongi-etorris es de hacérselo mirar. Acusa a los vascos de que "se niegan a asumir que los excrementos de ETA siguen ahí". No lo creo. De la misma forma que siguen ahí los excrementos del franquismo (Paréntesis: la Diputación Provincial de Vizcaya estuvo en manos de franquistas hasta 1979, y sus jerarcas no es que agitasen el nogal, es que se quedaron con el árbol y con todo el bosque durante cuatro décadas –cuatro décadas y 2 años en el caso de la Diputación vizcaina–).

Las derechas comenzarán oficialmente la campaña en Zaldibar. Pablo Casado ha arrancado la campaña en el vertedero acompañado por el candidato Iturgaiz. Luego, en Ermua, con un fondo de manos blancas, habló de esto y de aquello. Comenzó hablando de corrupción y del caso De Miguel. Por lo que pedía la dimisión de Urkullu y de Ortuzar. Hay que tener un rostro de granito para decir lo que dijo el presidente del único partido condenado como tal por corrupción. Con presidentes de comunidades autónomas (Madrid, Valencia, Baleares) que han pasado por la cárcel, de diputaciones (Castellón) o ministros estrella (Rato) que han pasado o están en la cárcel en el momento de escribir estas líneas. Lo del caso De Miguel era la calderilla que utilizaba Bárcenas (senador y tesorero del PP) para sus vacaciones en Colorado. Todo ello cuando sigue pendiente de aclarar la cuestión del destino de los donativos para "luchar contra ETA". Copio el titular de El Diario: "Donativos para luchar contra ETA desviados, la sede de Bilbao y el vertedero de Vitoria". Ni Aznar, ni Rajoy, ni Casado han dimitido. Los dos primeros deberán ir un día de estos al juzgado a declarar sobre los papeles de Bárcenas.

Luego, Casado, para aprovechar el viaje, tuvo que referirse a "la gestión" del PNV, poniendo como ejemplo lo de Zaldibar. Que las gaviotas picoteen en los vertederos forma parte de lo normal. Seguramente, el PP del Prestige o del Madrid Arena tiene la receta. Recordar, por ejemplo, que, en el caso del petrolero, el ministro del ramo, Álvarez Cascos, estaba de cacería. Lo del Madrid Arena€ Con tres jóvenes de 18 años muertas, la alcaldesa Ana Botella se fue a un spa de lujo (el Penha Longa Golf Resort) y solo interrumpió provisionalmente el relax. Iturgaitz siempre podrá calzarse el mono blanco (el que no se puso en los días del Prestige) y mover unos kilos de residuos. Como apoyo externo, El Mundo preparó la bochornosa visita con un sorprendente reportaje. Dejémoslo en "sorprendente". También El Correo Español se sumaba a la orgía basuril de la derecha con titulares opinativos sobre la situación. ¿Contrastar? Para qué: estamos en campaña.

Como cierta política tiene esas cosas, Maddalen Iriarte (y su jefe Arnaldo Otegi) se transmutan en Iturgaiz y Casado en el caso de la tragedia de Zaldibar. Porque, por supuesto, con EH Bildu el accidente no se hubiese producido. Con toda la experiencia que tienen en residuos... ¡Qué raro que no hayan pedido la intervención de Garbitania, aquel txiringito que montaron cuando estaban al frente de la Diputación de Gipuzkoa! Ahora, además, LAB difunde "cartas anónimas" de presuntos operarios que, dice el sindicato, estarían realizando las labores de búsqueda. Luego, claro, están las referencias obscenas a la empatía (en este caso, la del lehendakari). Está bien que hayan descubierto lo de la empatía, aunque la practiquen de forma muy selectiva.

Unos y otros tendrán que decir qué piensan hacer con los residuos industriales. Seguro que tienen alguna buena idea. Por ejemplo, ¿cerrar las fábricas?

Y, mientras tanto, el PNV ha logrado la casi liquidación de la Loapa, aquella ley inconstitucional que PSOE y PP han mantenido con terquedad desde 1981 y que fue el símbolo (¿precio?) de las consecuencias del golpe de estado del 23 de febrero de aquel año. Estos días, me acuerdo mucho de Ramón Jáuregui, que nunca hizo ascos a aquella ley. Y mientras (yo) cobraba veintitantos euros más de pensión (gracias a los "presupuestos de Rajoy" votados por el PNV), EH Bildu somete la ley orgánica 3/1979 a votación y pone en peligro la transferencia de la caja de la Seguridad Social. Como el que asó la manteca. Claro que debían intentar demostrar que ellos son los que se preocupan de verdad de los pensionistas. ¿Habrán leído todos los informes, reportajes, entrevistas€ que se han difundido sobre la cuestión? Lo dudo mucho. Si lo hubiesen hecho, quizá, solo quizá, hubieran dejado a un lado la demagogia pre-electoral. Por cierto, Casado e Iturgaiz insistieron en el basurero en cargarse el Estatuto de Gernika. Está visto que no se pueden pedir peras al olmo. Esta vez sí procede la referencia arbórea.

* Periodista

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