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Ortuella, 30 años

Aquel día, va a hacer ya 30 años, lloramos solidaria y amargamente, como nunca. Sólo después del terrible impacto al conocer la noticia caímos en que toda una generación de Ortuella había desaparecido de un plumazo en aquella maldita explosión en el colegio. Cuarenta y nueve niños, que se dice pronto, murieron en la escuela, en un pueblo no muy grande. Supervivientes sin compañeros de pupitre, con el ensordecedor sonido de la explosión y de los gritos en su memoria histórica. El vacío ha sido amargo y su recuerdo aún da escalofríos. Impacta sólo pensar en cómo se solventó aquella tragedia: dos millones de pesetas por cada niño muerto. Nadie responsable.