El presidente Donald Trump anunció una extensión de tres semanas del alto el fuego entre Israel y el Líbano tras reunirse en la Casa Blanca con representantes de ambos países para avanzar en el diálogo. Pese al optimismo diplomático inicial, la tregua se ha visto empañada por ataques israelíes que han dejado dos muertos en el sur libanés, mientras las fuerzas hebreas denuncian agresiones de Hizbulá y advierten que el cese de hostilidades no es total y se mantiene bajo una constante amenaza militar en la frontera.

La prórroga de la tregua, declarada originalmente el pasado 16 de abril, se acordó tras un encuentro estratégico en Washington entre Trump y los embajadores de Israel y el Líbano, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh. El mandatario calificó la cita en la red Truth Social como un "gran éxito" y reafirmó que Estados Unidos colaborará con el Gobierno de Beirut para ayudarlo a protegerse de Hizbulá. "El alto el fuego entre Israel y el Líbano se extenderá por tres semanas", confirmó Trump, quien espera recibir pronto al primer ministro Benjamín Netanyahu y al presidente Joseph Aoun para negociar la paz.

En el Despacho Oval, Trump se mostró esperanzado sobre un acuerdo duradero: "Existe una gran posibilidad", afirmó ante los medios, aunque recalcó que Israel debe defenderse y lo hará "quirúrgicamente". El secretario de Estado, Marco Rubio, atribuyó el avance a la mediación presidencial. Esta es la segunda ronda de contactos tras la del 14 de abril en el Departamento de Estado, que supuso la primera reunión de alto nivel entre ambas naciones desde 1993 y concluyó con un pacto de diez días que sirvió como base fundamental para este nuevo diálogo internacional.

Sin embargo, la violencia persiste pocas horas después del anuncio. Las fuerzas israelíes atacaron lanzacohetes en Líbano que habrían disparado contra la aldea de Shtula, en el norte del país. El mando militar informó haber destruido otro dispositivo "listo para disparar" que representaba una amenaza inmediata para sus soldados. Danny Danon, embajador israelí ante la ONU, matizó el pacto señalando que la tregua "no es del 100%", mientras el Ejército denunciaba drones de Hizbulá contra sus tropas que operaban al sur de la Línea de Defensa Avanzada, situada en la zona de Qantara.

El impacto humano de los nuevos ataques se localizó en la ciudad de Touline, en la región de Marjeyún. El Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano confirmó el "martirio de dos personas" durante un bombardeo israelí ocurrido en la madrugada de este viernes. Estas muertes se suman a un balance de alrededor de 2.300 fallecidos y un millón de desplazados desde que comenzó la ofensiva el 2 de marzo. Hizbulá mantiene su ofensiva en respuesta a la guerra contra Irán lanzada por EE. UU. e Israel el 28 de febrero, provocando una respuesta hebrea que ha causado 2.294 muertes oficiales.

El Gobierno libanés ha rechazado que Irán actúe en su nombre en los contactos con EE.UU. en Pakistán, apostando por un diálogo directo con Israel que Hizbulá descarta. La situación en el país mediterráneo es crítica tras siete semanas de conflicto, con un registro oficial de 7.544 heridos. Mientras Washington intenta consolidar la vía diplomática, la realidad en la frontera pone a prueba la vigencia de un alto el fuego condicionado por la actividad de las milicias chiíes y la respuesta militar israelí en la zona, un escenario que mantiene en vilo a la región.