Un fallo administrativo entre la Policía científica y la Justicia francesa habría impedido la detención de Dominique Pelicot en 2010, antes de que este drogase durante una década a su mujer, Gisèle.

Según un informe de la Inspección General de la Justicia, Pelicot fue arrestado aquel año por filmar bajo las faldas de mujeres en un supermercado, pero tras tomarle una muestra de ADN que coincidía con un intento de violación de 1999, la notificación clave se perdió. La Policía Científica envió la información mediante una carta ordinaria sin acuse de recibo que nunca llegó a la Fiscalía de Meaux.

Una década de abusos impunes

En caso de que esta información hubiese sido recibida por la Fiscalía, Pelicot podría haber sido arrestado y juzgado, evitando el calvario de Gisèle, a quien comenzó a drogar en 2011. Durante diez años, el hombre facilitó que él y otras 50 personas la violasen mientras estaba inconsciente.

Actualmente, Dominique Pelicot cumple una condena de 20 años de prisión, pero este fallo sistémico revela que su historial delictivo pudo haberse frenado mucho antes de que se convirtiera en uno de los casos más atroces de Francia.

Otros crímenes y el legado de Gisèle

Además de los abusos contra su esposa, Pelicot está imputado por el asesinato de Sophie Narme en 1991 y por la tentativa de violación a otra mujer en 1999. El informe oficial subraya que la negligencia administrativa permitió que un criminal con antecedentes graves permaneciera en libertad durante años. Por su parte, Gisèle Pelicot se ha convertido, tras hacer público su caso, en un ícono mundial del feminismo y en el rostro de la lucha contra la sumisión química y la violencia sexual.