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El día que nunca olvidaré

Personajes de la sociedad, cultura y deporte vascos relatan para los lectores de DEIA qué estaban haciendo cuando los atentados terroristas del 11-S en Nueva York cambiaron el devenir del mundo

El día que nunca olvidaréDEIA

Bilbao. Todo cambió a las nueve menos cuarto de aquella mañana en Nueva York. Minutos después la televisión estadounidense CNN pinchaba las primeras imágenes de la Torre Norte herida de muerte. Al otro lado del Atlántico las televisiones abrieron sus informativos de las tres de la tarde -solo eran las nueve de la mañana en Manhattan- con la información de que, al parecer, una avioneta había impactado contra una de las torres del World Trade Center. Dos minutos pasadas las tres de la tarde, los espectadores pudieron ver en directo cómo se estrellaba el segundo avión contra la Torre Sur, gracias a que las cadenas había pirateado la señal de la CNN. Hasta los que no vieron este momento aseguran que lo presenciaron en directo. Pese al océano de diez años transcurridos, nadie ha olvidado qué estaba haciendo en ese momento y lo que rondó por su cabeza cuando vio por primera vez la imagen más icónica del siglo XXI, que nacía en aquellos precisos instantes.

Estibaliz Ruiz de Azua periodista

"Fue el segundo Teleberri de mi vida y el más largo que he hecho"

El inicio de siglo le pilló a la periodista gasteiztarra en pleno cambio profesional. A principios de 2001 y procedente de Radio Vitoria le tocó estrenarse en el medio televisivo, moderando el debate de ETB-2 Políticamente incorrecto. En septiembre se convirtió en pareja en la pantalla de Juan Carlos Etxeberria, en el Teleberri del mediodía. Su segundo día en antena se convirtió en un máster acelerado de técnicas televisivas. "El 11-S fue mi segundo día presentando el informativo. El primer día había sido especial porque habíamos tenido a José Luis Korta en directo en la mesa del estudio tras ganar con Castro la Bandera de La Concha. Ese día Juan Carlos me dijo: No te preocupes, generalmente, son más tranquilos, siempre van bien, sobre el guion, más preparados. Y yo tranquila. Y al día siguiente, tres minutos antes de salir a antena, Juan Carlos, que miraba las noticias de última hora en las agencias internacionales, afirma: Un teletipo dice que un avión ha chocado contra una de las Torres Gemelas".

En ese instante las previsiones empezaban a desplomarse. "El informativo se nos cayó y ya fue todo Torres Gemelas". Cuatro horas ininterrumpidas ante las cámaras. Ni ella ni Juan Carlos Etxeberria se levantaron ni un momento para comer o ir al servicio. "Fue el segundo Teleberri de mi vida y el más largo que nunca he hecho", explica. "Lo que más recuerdo de aquella jornada es que fue irreal, en parte porque acababa de cambiar de medio y no controlaba todos los detalles de la televisión".

La falta de información en aquellas primeras horas provocó que los presentadores tuvieran que "improvisar una especie de radio con las imágenes que nos llegaban desde Nueva York. Técnicamente sí que fue el informativo más difícil, porque era nueva en el medio, pero más tarde ha habido unos teleberris muy complicados, como el del 11-M y otros atentados", explica la actual presentadora del Teleberri de fin de semana.

Como muchas otros profesionales que relataron en directo aquellos acontecimientos, Estibaliz confiesa que no se dio cuenta de la importancia y dimensión de lo que estaba pasando hasta pasados los días e, incluso, los meses. "Fue un acontecimiento que, no solo cambió el mundo, sino la manera de hacer los informativos, que a partir de ese momento se volcaron en la actualidad internacional", reflexiona.

José L. Korta entrenador de Kaiku

"El 9 fue un gran día por La Concha y el 11 solo tuve tristeza"

José Luis Korta, polémico y polemista desde siempre, no lo duda: "Me acuerdo mucho del 11-S porque yo tuve el atentado el 9-S". Recapitulemos. Dos días antes de los atentados de Nueva York, La Marinera de Castro patroneada por Korta se hizo, por primera vez, con la Bandera de La Concha, tras una fuerte polémica con Orio. "Me estaban acusando de maniobrar mal, aunque fue la maniobra más legal de mi vida, fue la regata más justa", insiste diez años más tarde. El martes, día 11, era aún una jornada de trajín con los medios de comunicación, a los que seguía concediendo entrevistas. No se acuerda dónde comió pero sí que estaba "con la boca abierta -resume-. Fue tremendo, tantas vidas cobradas sin ninguna culpa, que pueda haber gente que produzca esa avería...", se lamenta el oriotarra. "El 9 de septiembre fue un gran día para mí por haber ganado la primera Bandera de La Concha para Castro y el 11 solo me produjo tristeza", remata.

Xabier Lapitz Periodista

"Casualidad, teníamos dos musulmanes en el estudio"

Ser periodista es lo que tiene. Un buen guion radiofónico puede saltar por los aires en cuestión de minutos. Es lo que le ocurrió al periodista Xabier Lapitz al segundo día de conducir un programa vespertino en Radio Euskadi que se llamaba El altavoz. "Como espacio pardillo que era lo habíamos preparado con mucha ilusión y teníamos un guión muy cerrado para evitar sorpresas. Así que, a priori, tenía que haber sido un programa fácil. Por ejemplo, habíamos previsto conexiones con gente de Chile, porque el 11-S es también el aniversario del golpe de estado de Pinochet".

No solo Chile se fue al garete; el resto de espacios, que estaban de estreno, también "se fueron por la borda". Pero, de chiripa o no, lo cierto es que consiguieron que el programa resultara "relativamente bien, incluso más fresco". ¿La clave? "Por casualidad, teníamos preparado un espacio que se llamaba Nuevos vascos. Había un argelino y un marroquí y los dos eran musulmanes. También contábamos con una norteamericana, estudiante en la Universidad de Deusto, que estaba cercana a lo que ahora es el Tea Party. Eran unos invitados sin buscar, pero la verdad es que resultó oportuno. Estaba prevista asimismo una rueda de corresponsales que llamábamos El eje del mal, en la que participaba Luis Foncillas de corresponsal en Nueva York, que nos vino muy bien para la jugada", explica el actual director y conductor de Euskadi hoy en Onda Vasca.

El magacín comenzaba a las cuatro de la tarde cuando aún las noticias eran muy confusas. "Fue un momento de mucha intensidad pero he de decir que, profesionalmente, lo disfrutamos". De hecho, Xabier confiesa que hasta el día siguiente no tomó "conciencia de lo grave que era. Aunque aquello era a lo bestia, lo cierto es que los actos de terrorismo no eran nuevos para nosotros, por desgracia. Al día siguiente me di cuenta de que la mayoría de la gente no lo vivía así y que eran una barbaridad por su magnitud".

Roberto Laiseka Exciclista

"Nos decían por el pinganillo que había reventado la Bolsa"

La Vuelta llegaba esa tarde a Gijón. Roberto Laiseka luchaba con sus compañeros del Euskaltel-Euskadi por hacer un buen papel. La etapa pintaba bien y algo empezó a inquietar a los corredores. ¿La noticia de una avioneta empotrada en las Torres Gemelas? ¿De la segunda contra la segunda Torre? ¿Que no eran avionetas y sí aviones, y que pintaba una atentado? ¿Que los dos edificios se habían derrumbado? Pues no. "Lo primero que nos llegó es que había reventado la Bolsa de Nueva York. Era todo muy confuso. Alguien que lo estaba viendo en casa llamó por teléfono a los directores. Nos enteramos por los pinganillos, por la gente que estaba en la carretera y, luego, hablando entre nosotros en el pelotón. Era un runrún y no sabíamos lo que pasaba a ciencia cierta. Pero íbamos a lo nuestro, centrados en la carrera".

Tras llegar al hotel, es cuando comenzaron a aclararse algo las cosas, ya que la televisión no dejaba de vomitar las famosas imágenes. Pero la rutina de los corredores no varió. "Estábamos preocupados por el día siguiente. Comentamos lo que pasaba en Nueva York pero estábamos concentrados. Hubo una polémica porque Erik Zabel ganó aunque Óscar Freire dijo que le había cerrado. Entre nosotros se hablaba más de eso que de los atentados".

Juan I. Pérez Catedrático de la UPV

"Acabamos todos metidos en el despacho del director de EITB"

Se preveía una reunión más del Consejo de Administración de EITB pero Juan Ignacio Pérez no se acuerda de si se celebró finalmente. El catedrático de Fisiología y exrector de la UPV-EHU tenía que desplazarse aquel 11-S a la sede de EITB, que entonces estaba en Iurreta. "Nos enteramos antes de entrar en el coche de Josu Amezaga", el también profesor de la UPV-EHU que era, como él, miembro del Consejo de Administración de EITB. "De lo que me acuerdo es que todos los consejeros estuvimos viendo las imágenes en el despacho del director general, por aquel entonces, Andoni Ortuzar, incrédulos por lo que estábamos viendo en directo".

Ya en aquellos instantes se percataron de que "iba a haber un antes y un después". Pero más allá de implicaciones históricas, lo que se le quedó "grabado" en la retina fue la gente que se tiraba al vacío desde las oficinas del World Trade Center. "Eso es lo que más me impresionó, junto a la imagen de cómo se derrumbaron las Torres".

Asier Hormaza Actor

"No sabíamos si íbamos a poder estrenar o si acababa el mundo"

Una casualidad tras otra. El actor getxotarra Asier Hormaza no se le olvidará fácilmente el 11 de septiembre de 2001, que para él terminó con aplausos y una festiva cena. Empecemos por el principio. Asier y un grupo de actores vascos tenían previsto estrenar la obra de Darío Fo Muerte accidental de un anarquista la noche del 11-S en el Teatro Principal de Donostia. Asier se encontraba en directo en el informativo de ETB-1 durante una entrevista con motivo del estreno cuando todos en el estudio se enteraron que algo había impactado contra las Torres Gemelas.

"¡Como para olvidarlo! Puedo decir que lo viví el en un plató de televisión, al mismo tiempo que lo estaban contando". Quien sabe si por su desbordante imaginación, porque estaba bien informado o por intuición, lo cierto es que en aquel mismo momento comentó que en 1993 unos terroristas ya habían atacado el World Trade Center. "A mí me encanta la aeronáutica y llegué a decir allí mismo que aquello no parecía una avioneta, que se veía claramente que estaba enfilando la torre y que no pretendía evitar la colisión". Dio en el clavo.

Aprovechando que estaban en la antigua sede de EiTB en Iurreta, comió en el comedor al tiempo que seguía segundo a segundo los acontecimientos. "Cuando llegamos a Donostia, no sabíamos no solo si iba a haber estreno sino si se iba a acabar el mundo, porque cabía la posibilidad de que Estados Unidos acabara declarando la guerra. Estábamos bastante desconcertados porque sabíamos que era un hecho que podía marcar la historia".

Pese a los malos presagios, la obra que estrenaba un amplio elenco de actores vascos -además de Asier, Aitor Mazo, José Ramón, Soroiz, Kike Diaz de Rada, Ane Gabarain y Ramón Ibarra- levantó el telón y la representación se desarrolló con toda normalidad. "Hubo lleno absoluto. Los espectadores continuaron viniendo al teatro, la vida siguió adelante. Aunque era una noticia muy apabullante, la gente no rompió su ritmo de vida y cumplimos los cuatro o cinco días que teníamos programados en el Principal", recuerda.

¿Y cómo era el ánimo de los actores? "Normal, con los nervios propios de un estreno, pero nosotros seguimos a lo nuestro". A última hora de la noche, el ciclo del 11-S se cerró para los protagonistas de esta historia con la última casualidad. "La obra trata sobre un anarquista que consigue colocar una bomba en una comisaría de la policía italiana, así que al final de la representación se elaboró un efecto mediante el que se veía, a través de una ventana, un edificio que se desplomaba. Fue casualidad, ¿eh?"