Las pausas que han cambiado el Mundial: ¿hidratación o negocio?
Las pausas de hidratación dejan de ser una medida excepcional para convertirse en una nueva fuente de ingresos y una herramienta táctica que abre el debate sobre la esencia del fútbol
Uno de los cambios reglamentarios introducidos para este Mundial es la obligatoriedad de la pausas de hidratación. La medida que era algo excepcional, sujeta a las condiciones que se presentaban en los partidos, se ha instalado generando un debate sobre la esencia del fútbol. Los parones que se producen alrededor del minuto 22 y del 67 de los encuentros han puesto en cuestión su razón de ser yhan evidenciado que se trata de una nueva fuente de ingresos y una poderosa herramienta táctica que todos tratan de explotar.
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Una de las grandes novedades en el reglamento para esta Copa del Mundo que acogen Estados Unidos, México y Canadá fue la introducción de denominado cooling break. “En los partidos, los jugadores disfrutarán de pausas de rehidratación de tres minutos a mediados de cada parte. Con esta medida, la FIFA da prioridad al bienestar de los jugadores durante la edición de la competición que se celebrará el próximo verano”, anunció la FIFA. El organismo defendió que todos los equipos debían competir en igualdad de condiciones, y bajo esa premisa democratizó la implantación.
La idea nació en Brasil 2014
La idea no era nueva. Los descansos para refrescarse nacieron en Brasil 2014, cuando las altas temperaturas obligaron a la FIFA a flexibilizar un reglamento que históricamente había sido rígido. Aquellas interrupciones, sin embargo, estaban vinculadas a condiciones meteorológicas extremas y tenían un carácter excepcional. La frontera la marcaban los 32 grados centígrados. Esta vez no es así. La norma se aplica con independencia de la temperatura, del horario o incluso de que el encuentro se dispute bajo techo, lo cual resulta contradictorio.
De momento se han disputado varios encuentros con temperaturas moderadas, lo que ha instaurado el debate sobre la procedencia de la imposición de estas pausas que han adquirido una dimensión deportiva; se han convertido en oportunidades para reorganizar equipos, corregir movimientos y alterar el desarrollo de los partidos.
Partidarios y detractores
El seleccionador de Bélgica, Rudi García, es uno de los que se ha mostrado favorable a la medida. No obstante, admitió sin titubear que “son más una pausa técnica”. El técnico de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, es de una opinión contraria. “No me gusta. Solo las quiero cuando las condiciones son extremas. Si hace buen tiempo, son innecesarias”, expresó en una declaraciones recogidas por Reuters.
Sin embargo, el propio Pochettino ofreció una clara muestra de la oportunidad que representan. El argentino recurrió a un ordenador para dar instrucciones a sus jugadores durante el partido contra Paraguay, algo insólito. “Creo que es muy útil para el jugador ver esas acciones”, explicó sobre lo que se ha bautizado como Método laptop. Pochettino trató de hacer de la norma una ventaja. La imagen evocó a situaciones que se viven en la NBA o la NFL, donde los jugadores aprovechan sus estancias en los banquillos para repasar las jugadas en tablets.
El preparador de Francia, Didier Deschamps, mostró su postura e incluso ironizó para la cabecera The Wall Street Journal: “Estos tres minutos lo paran todo. Tenemos que adaptarnos. Las televisiones están contentas, ¿no?”. Lo cierto es que pueden cambiar el rumbo de los partidos. Ocurrió, por ejemplo, en el duelo entre Alemania y Curazao. Estos últimos habían logrado empatar el partido y desafiaban a la lógica persiguiendo la ventaja en el marcador cuando el árbitro procedió a parar el choque en el minuto 22, con 20 grados de temperatura en el ambiente. Cuando se cumplieron los tres minutos, los jugadores alemanes solicitaban la reanudación inmediata. El colegiado, por su parte, observaba en un televisor cuándo se terminaba el corte publicitario para indicar el regreso al juego, lo que evidencia el interés económico. El resto de la historia ya se conoce: Alemania se recompuso ayudada por ese parón, al estilo de la campana del final de un asalto que concede un respiro al boxeador, y terminó goleando a su rival.
El capitán de Países Bajos, Virgil van Dijk, es otro de los detractores. “Las pausas para hidratarse son un poco interesantes… He estado viendo casi todos los partidos, y cada vez que voy a publicidad es un poco… No es que me guste mucho. Creo que para los espectadores neutrales en la televisión tampoco es lo ideal. Si hace mucho calor, obviamente sería bueno. Pero creo que hay que verlo en cada partido por separado”, manifestó.
El más contundente ha sido Jürgen Klopp, que ejerce como comentarista del Mundial. El exentrenador del Liverpool y actual director del fútbol de Red Bull criticó sin pelos en la lengua este nuevo modelo. Las pausas, dijo, son “una jaula dorada construida para los anunciantes. El fútbol está siendo secuestrado por directivos atrincherados en despachos con aire acondicionado”.
Mercantilización
El fútbol parece transitar hacia el modelo estadounidense. Estados Unidos ha construido buena parte de su cultura deportiva alrededor de las pausas comerciales. Ocurre en todos sus deportes. Los tiempos muertos forman parte del espectáculo y de la estructura económica de las competiciones. Para los puristas, esto es una amenaza. El fútbol es ahora mismo un deporte de cuatro cuartos. “Vamos en una dirección en la que vamos a cambiar el fútbol o el fútbol que conocemos no va a existir, y se convertirá en otro deporte”, alertó Pochettino.
En el Alemania-Curazao benefició a los primeros, más experimentados y que encuentran en estas pausas una oportunidad adicional para corregir errores, mientras que los segundos, alimentados por el caos y el vértigo de partidos rotos, se vieron enfriados. Aunque puede suceder a la inversa, que las selecciones más modestas aprovechen para detener el ritmo impuesto por los más poderosos. El caso es que la gestión del tiempo es otra y puede cambiar dinámicas.
Cifras
Las pausas de hidratación están siendo interpretadas por muchos –por no decir la inmensa mayoría– como una manera de maximizar el negocio. The Wall Street Journal publicó cifras de los ingresos que determinados espacios publicitarios están reportando a la cadena Fox, poseedora de los derechos para el mercado estadounidense. 30 segundos de los tres minutos de cada parón están generando unos ingresos que rondan los 175.000 euros, mientras que la cantidad asciende a cerca de 650.000 euros cuando juega el combinado de Estados Unidos. Las pausas durante los 104 partidos totales del Mundial suponen más de diez horas adicionales de tiempo comercial.
Antes de que arrancara la Copa del Mundo, uno de los vicepresidentes de Fox, Zac Kenworthy, reveló las intenciones de la FIFA. El máximo organismo del fútbol “siempre está buscando la manera de innovar. Están muy interesados en el mercado americano, en cómo se hacen aquí los deportes”, apuntó. La propia Fox llegó a conectar con la emisión de un partido después de que se hubiera reanudado. Ocurrió en el estreno del torneo, durante el México-Sudáfrica, cuando el árbitro Wilton Sampaio tuvo que hacer esperar a los jugadores porque la cadena estaba emitiendo un corte comercial. La FIFA optó por no sancionar a la Fox después de aceptar las explicaciones. El negocio se superpuso al deporte.
La FIFA espera recaudar cerca de 8.000 millones de euros, de los cuales la mitad proceden de la venta de los derechos audiovisuales, financiados por las televisiones, que a su vez se autofinancian con sus cortes publicitarios. Las pausas han cambiado el Mundial y la dimensión económica. La pregunta es: ¿hidratación o negocio? Y la siguiente cuestión: ¿lo que era una medida excepcional ha llegado para quedarse en el fútbol? Por de pronto, la UEFA ha anunciado que no las impondrá en la Champions League para la próxima temporada. Aunque quizás en un futuro la anécdota sea que el fútbol se jugó una vez a tiempo corrido con un solo descanso entre dos partes.
