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Esta es la edad a la que deberías dejar de conducir, según los expertos

No existe una fecha mágica para dejar el volante, pero la ciencia y las autoridades marcan una franja en la que hay que prestar atención a la seguridad

Esta es la edad a la que deberías dejar de conducir, según los expertosFreepik

La pregunta de a qué edad deberías dejar de conducir no tiene una respuesta cerrada, pero diversos estudios, datos estadísticos y recomendaciones de seguridad vial coinciden en que no se trata de una cifra exacta, sino de valorar las capacidades individuales y cómo cambian con la edad. Tanto especialistas en salud como organismos de seguridad vial insisten en que el criterio principal debe ser la seguridad propia y la de los demás, más allá de cumplir una edad concreta en la ficha del carnet de conducir. 

La franja de los 75-85 años

Según investigaciones y estadísticas sobre la conducción en la vejez, muchos adultos dejan de conducir de forma espontánea o gradual entre los 75 y los 85 años, con un promedio que suele situarse alrededor de los 75 años, aunque hay variaciones significativas entre personas y países. Este rango marca una edad en la que muchos empiezan a notar cambios significativos en las habilidades pertinentes para conducir con seguridad.

Un anciano ajeno a esta historia conduce un coche.

La Dirección General de Tráfico (DGT) y estudios enfatizan que no existe una edad legal en España en la que automáticamente se deba dejar de conducir; lo que sí se evalúa con mayor frecuencia a partir de los 65 años son las renovaciones médicas del permiso para asegurar que no hay problemas de salud relevantes. La recomendación general de los expertos es observar señales concretas relacionadas con la visión, audición, reflejos, memoria y tiempo de reacción, más que un número en el DNI.

Señales de alerta

Especialistas en salud y seguridad vial señalan que, más allá de la edad, se debe considerar dejar de conducir cuando existen dificultades para ver bien de noche, leer señales a distancia, reaccionar con rapidez ante imprevistos o recordar rutas conocidas. Problemas como la somnolencia frecuente al volante, cerca de accidentes o comentarios de amigos y familiares también se consideran indicadores importantes de que puede ser el momento de replantearse la conducción.

Antes de que aparezcan problemas graves, hay capacidades clave para la conducción que suelen deteriorarse de forma progresiva con la edad. Una de las primeras es la visión, especialmente la visión nocturna, la sensibilidad al deslumbramiento y la capacidad para distinguir contrastes, algo esencial para leer señales o detectar peatones y ciclistas. También se ve afectado el tiempo de reacción, ya que el cerebro tarda más en procesar la información y en enviar la orden de frenar o maniobrar ante un imprevisto. A esto se suma la pérdida gradual de flexibilidad cervical, que dificulta girar el cuello para comprobar ángulos muertos, y el empeoramiento de la audición, importante para percibir sirenas u otros avisos sonoros. En el plano cognitivo, pueden aparecer fallos en la atención dividida y en la memoria a corto plazo, lo que complica seguir varias señales a la vez, anticipar situaciones complejas o reaccionar correctamente en cruces y rotondas.

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Estas limitaciones no aparecen de golpe, pero combinadas pueden reducir de forma significativa la seguridad al volante.