Sánchez, Aragonès, Moreno, Monchito, Morata y hasta Village People

30.06.2021 | 07:11
Pedro Sánchez recibe a Pere Aragonès en La Moncloa

Se acusa en Diestralandia el esfuerzo antes, durante y después de los indultos. Después de haberlo ladrado casi todo, queda poco por decir. Y ocurre así que caramelos para el pimpampum como la reunión (casi) de-igual-a-igual entre Pedro Sánchez y Pere Aragonés en Moncloa apenas ha dado para leves petardeos.

"Primera exigencia: no pagar la factura del 'procés'", lo intenta ABC en su primera, sobre la foto de los dos dirigentes. En el editorial, lo mismo pero más largo y con moralina: "Lamentablemente, la reunión que este martes mantuvieron Sánchez y Pere Aragonès no puede interpretarse en ningún otro contexto que el de la exigencia de impunidad jurídica, el resarcimiento moral, y la claudicación política ante el independentismo. Y lo grave es que Sánchez está dispuesto a concedérselo, como si el Estado tuviese alguna deuda que saldar con quienes están arrastrando a España a su mayor crisis territorial en un siglo".

La Razón también apunta por el bolsillo. "Indultos en el Tribunal de Cuentas", titula en primera. En un sumario, la explicación: "La Abogacía del Estado no acusará ante este órgano a los líderes del «procés» como nuevo gesto". Un editorial de aliño aborda la cuestión, pero se lo evito. A cambio, les copio y pego el tirabuzón de Juan Ramón Lucas para unir en la misma frase el encuentro en Moncloa y la detención de José Luis Moreno: "Ahora resulta que Monchito estafaba y Rockefeller blanqueaba capital, y a los políticos que se gastaron el dinero de los catalanes en inventarse la ensoñación les van a perdonar lo malversado. Monchito estafador, la malversación perdonada, Carmen Calvo fuera del Gobierno. ¿Se imagina? El mundo al revés. O sobredosis de sanchismo. Cualquiera sabe".

Y en la página de atrás, Francisco Marhuenda da el enésimo giro sobre sí mismo. Recordarán los seguidores de este espacio (si es que hay alguno) que recibió con aplausos el deshielo. Ahora ya no. Vuelve a pedir jarabe literalmente de palo: "A estas alturas, lo lógico y razonable sería la unión del constitucionalismo y dejar claro que España no está dispuesta a aguantar chantajes. Es lo único que entienden los independentistas, porque las cesiones solo sirven para que se sientan más fuertes e insistan en sus pretensiones. Es bueno recordar que ETA no fue derrotada con concesiones, sino con la firmeza del Estado de Derecho".

Los pérfidos vascones


Esa mención a ETA nos devuelve a ABC, donde se ejercita por la banda un columnero de nombre Álvaro Martínez al que también le gusta mezclar la crema catalana con el bacalao al pil pil: "El PNV ha salido a pasear con el cesto en el brazo para recoger lo que le caiga una vez que los separatistas catalanes han meneado el árbol. Piden por ello que la vía del indulto, o alguna similar, se abra para Puigdemont y el resto de los miembros de la banda del lazo que permanecen huidos de la Justicia. Primero Puigdemont y, ya puestos, luego quizá los presos etarras, que para algo Grande-Marlaska, siempre tan obediente, los ha ido acercado al País Vasco". ¿He dicho bacalao? Más bien, empanada.

Y aquí tienen otra, en este caso, amasada en Vozpópuli por Javier González-Ferrari: "Lo que este Gobierno ofrece a los soberanistas es un estado dentro de otro estado. Porque es prácticamente imposible más competencias salvo la fiscalidad que en definitiva ya la disfrutan vascos y navarros. ¿Estarán satisfechos con eso? No, y lo que es más grave, que Euskadi ya está pidiendo ser reconocida como nación". ¿Ya está pidiendo? ¿Dónde ha estado este hombre en el último siglo y pico?

Antes de ir cogiendo la salida, paramos de nuevo en El Mundo, que se nos había quedado en el cajón el enésimo autoplagio de Federico Jiménez Losantos. La fuente de inspiración, como imaginan, la mentada reunión: "Debemos entender que el referéndum golpista, el golperéndum, ya está en marcha. Y que, después de perpetrarlo, nos insultarán si no aplaudimos. Dirán que lo de la nación única e indivisible es españolismo rancio. O una manera de interpretar la Constitución, pero que hay otras. La golpista, básicamente".

Se encorajinan en balde Losantos y el resto de latigadores. La cuestión catalana no interesa nada en Catalunya. Mucho menos, dónde va a parar, que los goles de Morata. Eso es lo que asegura Salvador Sostres, se lo juro: "El homenaje que el Govern les tributó el lunes pasó mucho más desapercibido en Cataluña que en los periódicos de Madrid. Por la tarde, Barcelona volvió a vibrar con la victoria de España: gritos de júbilo, bocinazos, petardos para celebrar los goles como cuando los solía marcar el Barça".

Como broche final, y ya que hoy va de macedonias mentales, les corto y pego un desbarre de Pedro Narváez en La Razón sobre la Ley Trans. Da casi para tesina de psiquiatría: "Lo raro de todo lo que sucede, siendo extravagante toda la redacción de la ley, ella misma una manera de llevar una vida loca, loca, loca, es que de entre los disfraces fetiche del carroceo el que nunca pasa de moda es el de Policía, con las esposas a la cintura y la camiseta marcada, por lo que a la carrera de tacones me susurro una pelea en el barro por ver si se está a favor de que el Cuerpo se infiltre en la orgía del llamado colectivo o por hacerles frente vestidos de obreros, marineros o de hombres Marlboro, como mandan los cánones desde antes de Village People".

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