Desde que era adolescente escribía sus historias y las subía a Wattpad desde su cuarto en Usansolo. Ahora, busca consolidarse en el panorama editorial con más de 8 millones de lecturas a sus espaldas. Dando un paso hacia el thriller adulto, Jon Azkueta presenta el próximo 8 de mayo a las 18.00 horas Las trece caracolas en la liburutegi de la villa en la que ambienta esa historia (Bermeo), y en la que nada es lo que parece.

Empezó a escribir con tan solo 13 años y ganó en Wattpad los Premios Watty en 2017 y 2020. De escribir en una aplicación a publicar libros con millones de lecturas...

Tenía 13 años cuando empecé a escribir historias, pero por aquel entonces llegar a las editoriales era casi imposible. Si a día de hoy cuesta ya siendo adulto, siendo adolescente todavía más... Descubrí la plataforma Wattpad, una red social en la que se pueden subir en vez de fotos y vídeos, nuestros escritos, y empecé a publicar allí mis obras. La que más destacó fue Huyendo del vicio, con la que ganamos el Watty en 2017, y eso nos ayudó mucho a tener mayor reconocimiento en la plataforma. Luego, 69 segundos para conquistarte ganó el Watty en 2020. Pero, en realidad, entré al mundo editorial por envío de manuscrito tradicional. Wattpad me ayudó a ganar confianza en mis obras, actualmente superan los 8 millones de lecturas, me hizo atreverme a enviar los manuscritos. De ahí se lanzaron las dos primeras novelas. Luego El último amanecer de agosto y ahora Las trece caracolas

'Las trece caracolas' es la última novela de Jon Azkueta. Gaizka Portillo

Tras escribir novelas juveniles ha pasado a esta última, la más madura que ha escrito, y encima thriller.

Sí, es verdad que a mí escribir thriller me ha gustado desde pequeño, la primera historia que escribí era un thriller que no llegué a publicar en Wattpad como hice con las demás, que son un género que me gusta mucho -la comedia romántica-. Pero ya me apetecía retomar esa faceta de escribir misterio y de la intriga. Las trece caracolas es un thriller que no abandona esa faceta romántica. Seguimos con ese equilibrio y con algunos toques de humor.

La prota, Nora, deja su antigua vida y llega a Bermeo, “el puerto de los barcos perdidos”. ¿Es una oda a la valentía necesaria para tomar decisiones que cambian nuestras vidas por completo?

Creo que es muy bonito y atractivo para el lector -y también para el autor- ese tipo de decisiones que llevan a los personajes a cambiar de rumbo por completo. Y yo es algo que nunca suelo hacer (risas), yo para tomar una decisión lo medito todo un millón de veces. Y creo que por eso me gusta tanto que mis historias arranquen con una decisión tan espontánea. De hecho, es algo que se ha visto en otras obras mías. Lo contrario siempre atrae, creo que tienes que ser muy atrevido para dejar tu vida de golpe e irte a otro lado. 

Habiendo nacido en Usansolo, ¿qué tiene esta villa marinera que la hace perfecta para ambientarla?

Ahora mismo estoy viviendo en Bermeo, me inspiro en lo que me pilla cerca y no me complico demasiado. Soy de Usansolo, pero ahora vivo aquí y el sitio para mí es perfecto. Más allá de lo bonito que es y lo bien que le viene a la trama romántica (las playas, el acantilado...), también el clima que tenemos hoy mismo, por ejemplo, es horrible (risas). Entonces, todo esto ayuda mucho a esa faceta de thriller: la niebla, la bruma costera, los bosques de por aquí..., tenía ese equilibrio perfecto para desarrollar ese tipo de historia.

Con el actual auge del euskal noir, ¿busca sumarse a esta ola de escritores que llenan de misterio nuestros territorios?

En realidad sí, porque el resto de mis obras a futuro van a ir por ahí. No me voy a alejar por completo del estilo juvenil, pero mis planes sobre todo son escribir de vez en cuando una obra juvenil -de forma esporádica- y luego por lo demás centrarme en thriller adulto. De cara al futuro, evidentemente, me gustaría ser parte de esa ola. Además, tenemos autores increíbles aquí y muy adictivos. Entonces, sería todo un honor. Mis futuros proyectos siempre van a estar inspirados en sitios cercanos a mí. Eso es lo que puedo decir, porque en realidad lo sé al 100%. No me voy a ir lejos, sino que van a ser obras de aquí, de Euskal Herria.

Siendo un autor masculino y joven que escribe romance, ¿se ha tenido que enfrentar a algún prejuicio?

El mayor prejuicio que he vivido, y que vivimos los escritores como yo en internet, es haber pasado por plataformas como Wattpad. Por desgracia, siempre se minusvaloran un poquito más. No sé si estará ligado a que la mayoría de las historias son de romance y al final es como que este género literario se minusvalora más también... Le tengo mucho cariño a Wattpad y siempre la defenderé, pero los mayores prejuicios vienen de ahí: “Esta historia está en internet gratis”. Y al final están todas gratis, porque hoy en día las piratean, por desgracia, por todas partes.  

También ha trabajado en una librería, ¿qué siente al ver sus obras allí ahora?

Cuando fui librero, recuerdo esa etapa con mucho cariño, fue hace bastantes años, antes de publicar incluso la primera obra en papel. Verla luego en las estanterías me hizo una ilusión increíble. El trabajo de los libreros y las libreras es fundamental, sin ellos los libros no se mueven así. Es muy bonito que se aproveche esto, internet está muy bien, pero no hay nada como una persona que está ahí día a día y sabe lo que le gusta a la gente. Creo que ellos son los que mejores conocimientos tienen sobre literatura y los que mejor nos pueden recomendar. Tengo mucho aprecio a todo el sector. 

En el mundo actual, ¿es complicado representar relaciones sanas juveniles a través de la literatura?

Intento no emitir cosas que puedan perjudicar al lector joven, que todo lo que salga -si sale un comportamiento que evidentemente hay que cuestionar- que se cuestione en la propia obra, no que se dé a entender que está bien. En mis novelas hay comportamientos que se cuestionan y a la hora de escribirlo no busco enseñar, me parece una responsabilidad terrible. Aunque la obra está enfocada en un público más adulto, si lo leen jóvenes no se van a llevar cosas que ya ven bastante por redes sociales.

En cuanto a mitología, ¿si fuese el pescador que ha encontrado a su lamia se iría a vivir a Izaro?

Buena pregunta, la verdad (risas). Yo no sé lo que haría, tendría que pensarlo muchísimo, Pero yo creo que sí, que al final me terminaría yendo.