Además de atractivas y tentadoras a simple vista, por su viveza de color, brillo y turgencia, las cerezas son una fruta de temporada propia de los meses más cálidos del año que resulta deliciosa para consumirla al natural o bien para elaborar postres, mermeladas y salsas para platos únicos.
Sin embargo, una vez que las tienes en casa, es importante saber cómo conservarlas adecuadamente para que mantengan su frescura y sabor por más tiempo.
Estos son los principales métodos de conservación para preservar las propiedades de las cerezas el mayor tiempo posible:
La refrigeración, el método más efectivo
Meter las cerezas a la nevera es uno de los métodos más efectivos para conservarlas frescas. Con las temperaturas de junio, las cerezas apenas aguantan 2 o 3 días, por eso es tan importante guardarlas en el refrigerador. De esta forma pueden resistir hasta dos semanas.
Para conservar las cerezas frescas en la nevera, lo mejor es que las guardes sin lavar. De hecho, la humedad es su mayor enemiga, ya que puede acelerar el crecimiento de moho y reducir su vida útil. Por eso debes lavarlas únicamente justo antes de consumirlas. Si las lavas antes de introducirlas en el frigorífico, el proceso de conservación puede alterarse.
Antes de guardarlas es importante asegurarse de eliminar todas las cerezas dañadas o en mal estado; después se colocan las cerezas en una bolsa o recipiente de plástico perforados o en un recipiente con tapa en la nevera, con los tallos intactos. Esto ayudará a mantenerlas frescas y evitará que se sequen.
También hay que tener en cuenta que las cerezas son sensibles al frío extremo, por lo que es recomendable mantenerlas en el cajón de las verduras de la nevera, donde la temperatura es menos fría que en otros compartimentos. Además, no hay que poner peso encima de las cerezas. Y siempre, a la hora de comprarlas, se deben buscar las que tengan un color rojo brillante para que duren más.
EN BREVE:
En la nevera (Fresco)
Si planeas comerlas en los próximos días:
- No las laves: El agua acelera la aparición de moho y el deterioro.
- Deja el rabito: El tallo ayuda a mantenerlas hidratadas y frescas.
- Desecha las malas: Retira las que estén golpeadas o agrietadas para evitar que contagien al resto.
- Almacenamiento: Colócalas en el cajón de las verduras dentro de una bolsa de papel o en un envase con ventilación.
La congelación, para disfrutarlas fuera de temporada
Para disfrutar de las cerezas fuera de temporada a largo plazo, incluso durante todo el año, la congelación es un excelente método de conservación.
Antes de congelarlas hay que asegurarse de lavarlas bien y deshuesarlas (los tallos deben conservarse). Después se extienden las cerezas en una bandeja y se colocan en el congelador. Una vez que se han congelado por completo se introducen en una bolsa de congelación o en un recipiente hermético y ya están listas para comer o utilizar en distintas elaboraciones o recetas cuando sea necesario. Una vez congeladas pueden durar un año o incluso más.
Aquí tienes un vídeo donde te muestran con detalle cómo proceder para congelar las cerezas…
RECUERDA…
Para congelar las cerezas y disfrutarlas a largo plazo:
- Lávalas y sécalas: Enjuágalas con agua fría y sécalas suavemente con un paño o papel de cocina.
- Quita el hueso: Puedes usar un deshuesador o un palillo chino para retirar la semilla.
- Congelación individual: Extiéndelas separadas en una bandeja y mételas al congelador durante unas horas. Una vez duras, pásalas a una bolsa hermética para que no se peguen entre sí.
Pequeños trucos con grandes resultados
Cuando se planea almacenar las cerezas por un largo periodo de tiempo, además de no lavarlas antes de guardarlas, te recomendamos atender a los siguientes trucos útiles y con grandes efectos.
- Evitar exponer las cerezas al sol directo.
Las cerezas son muy sensibles al calor y la luz solar directa, por tanto, hay que intentar evitar esto porque puede acelerar su maduración y deterioro. En este sentido, es recomendable almacenarlas en un lugar fresco y oscuro para preservar sus propiedades y prolongar lo máximo posible su vida útil.
- Utilizar recipientes adecuados.
Al guardar las cerezas es importante elegir recipientes adecuados que permitan una buena circulación de aire. Determinados recipientes herméticos pueden atrapar la humedad y acelerar el deterioro de las cerezas, por lo que es importante elegir bien los recipientes de almacenaje.
- Evitar la mezcla de cerezas maduras e inmaduras.
Las cerezas maduras producen gas etileno, lo que puede acelerar el proceso de maduración de las inmaduras. Para evitar esto, se recomienda separar las cerezas maduras de las verdes cuando se van a almacenar durante un determinado periodo de tiempo.
El almíbar, una forma tradicional de conservación
Una forma tradicional y dulce de mantener las cerezas todo el año es el almíbar. Verás que no es difícil de hacer en casa:
- Prepara un almíbar suave hirviendo agua con azúcar (por ejemplo, una proporción de 2 litros de agua por 1 kilo de azúcar).
- Lava, seca y deshuesa las cerezas y después colócalas en frascos de cristal esterilizados.
- Vierte el almíbar caliente sobre las cerezas y cierra bien los frascos.
- Hierve los frascos al baño maría durante unos 15 a 20 minutos para sellarlos al vacío.
Propuestas alternativas: al Marrasquino o confitadas
Para poder disfrutar de las cerezas durante todo el año es importante conocer otros formatos distintos a la pieza de fruta al natural, como es el caso de las cerezas confitadas o al marrasquino, ideales para tomar con yogur, por ejemplo.
Mira cómo confitarlas pinchando en este vídeo:
Y si prefieres prepararlas al marrasquino, es muy sencillo. Solo necesitas cerezas, azúcar, agua y licor de marrasquino. Haz un almíbar ligero, hierve brevemente la fruta y consérvarla en frascos esterilizados con un chorrito de licor para lograr ese sabor característico.
Para obtener el almíbar ligero, sigue este vídeo con las instrucciones:
En cualquier caso, las cerezas siempre resultan apetecibles en repostería, batidos o smoothies e incluso en mermelada. Y además de ricas, son un superalimento repleto de nutrientes. Aportan potentes antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que ayudan a proteger las células, reducen los dolores musculares tras el ejercicio, mejoran la salud cardiovascular y hasta favorecen el descanso nocturno. ¿Quién da más?